"Trump, y el conflicto entre Israel y Gaza"

Publicado el 12/04/2024 a las 05:00
Desde la llegada a la Casa Blanca el 20 de enero de 2021 como 46º presidente de EE UU, Joe Biden ha buscado establecer una política más equilibrada y diplomática en el conflicto palestino-israelí, rompiendo con algunas de las posiciones de su predecesor, Donald Trump.
Sin embargo, esta política no ha dado sus frutos y, tras el ataque de Hamás contra Israel, el pasado 7 de octubre, el objetivo inicial de Biden de una desescalada de la violencia y la reanudación de las conversaciones de paz entre las partes involucradas es un mero sueño. De hecho, tras dichos ataques, el presidente Biden declaró que se trataba del peor día para el pueblo judío desde el Holocausto.
Aunque la posición de Biden se ha suavizado en los últimos meses, exigiendo a Netanyahu que cumpla con el Derecho Internacional Humanitario, a Biden le sigue costando entablar un diálogo sobre Gaza con líderes musulmanes y árabes estadounidenses. Por su parte, el candidato republicano Donald Trump parece indicar que no pondría ningún freno a los planes de Netanyahu con los palestinos, algo que complicaría muy mucho la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, sobre todo, teniendo en cuanta las difíciles relaciones de EEUU con Irán, que ha amenazado con “enterrar en Gaza” a Israel, en respuesta al ataque de la aviación israelí contra el consulado iraní en Damasco, matando a 13 personas, entre ellas, siete guardias revolucionarios iraníes, el 1 de abril. Por ello, el temor a la regionalización del conflicto palestino-israelí es cada vez mayor. Si la operación militar se extendiera más allá de Gaza, la posición de Hezbolá e Irán cambiaría, ampliando el frente al norte de Israel, utilizando sus posiciones y activos también en Siria.
Esa es la razón por la que el presidente Biden ha condicionado su apoyo a Netanyahu a que tome medidas concretas para proteger a civiles en Gaza. En una reunión entre ambos líderes celebrada el 3 de abril, Biden dejó claro a Netanyahu que la futura política de su Gobierno con respecto a Gaza dependerá de las acciones que Israel tome para cumplir con esas peticiones.
Un segundo mandato de Trump tendría un impacto global sobre el complejo panorama actual, con escenarios muy volátiles y más concretamente en lo que afecta a los conflictos en Gaza y Ucrania, según indican los analistas políticos. Conviene recordar que fue precisamente Trump quien avivó la llama del fuego del conflicto entre israelís y palestinos reconociendo en 2017 el establecimiento de la capital hebrea en Jerusalén, algo que Enmanuel Macron consideró una decisión en contra de las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y que podría tener un impacto nocivo para el proceso de paz en la región. El lazo histórico de judíos y musulmanes con Jerusalén ha hecho de la ciudad un elemento central en las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos (e incluso, con los países árabes). No en vano, algunos países más afines y cercanos a Israel han decidido mantener sus representaciones diplomáticas en Tel Aviv.
Donald Trump ha manifestado recientemente que Israel está perdiendo la guerra de las relaciones públicas en Gaza y llama Netanyahu, a “terminar” con el conflicto. El candidato republicano no ha declarado directamente sobre si está cien por cien con Israel en su guerra contra Gaza. Sin embargo, en unas declaraciones realizadas el 5 de abril en programa de radio conservador, Trump recomendó a Netanyahu “volver a la normalidad” y criticó a Joe Biden señalando que “el mundo entero está saltando por los aires con este idiota que tenemos por presidente”. En su opinión, los ataques del 7 de octubre en territorio israelí “jamás hubieran sucedido” si él hubiese sido presidente. Los republicanos siempre han mostrado más cercanía con las tesis del gobierno de Netanyahu, pero según medios estadounidenses, el cambio de discurso del Donald Trump está generando preocupación entre conservadores israelíes.
Todo parece indicar que de regresar el líder republicano a la Casa Blanca, lo hará con su establishment de la política exterior, volviendo a irritar a la comunidad internacional y retomando una política exterior basada en el aislacionismo, el militarismo y el pragmatismo, lo que puede amenazar seriamente la paz y seguridad internacional. Desde la perspectiva rusa, la guerra entre Israel y Hamás podría tener implicaciones en la guerra que libra Putin en Ucrania, en términos de distorsionar la atención internacional y la cadena global de ayuda económica y militar a las partes involucradas.
Abba Eban, político y diplomático israelí, señaló: “los hombres y las naciones se comportan sabiamente cuando han agotado todas las demás alternativas y, en el caso de EEUU, hacen lo correcto después de haber intentado todo dos veces”.
Joaquín Garro Domeño. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Doctor en Seguridad Internacional