"La última sidrería"

Publicado el 02/04/2024 a las 05:00
"Ella invita”, dijo mi compañera en la mesa y lanzó la mirada al techo de la sidrería como si buscara que la aludida confirmara desde lo alto la afirmación. Unas horas antes un grupo de amigos despedíamos a Begoña en un paraje escarpado delante del mar. La mañana, cargada de nubes, la atravesaba de vez en cuando un manojo de rayos de sol que plantaba cara al viento y se colaba entre la grisura. Pese al frío, había una cercanía que aliviaba la temperatura. Solo el rumor del mar rompía el silencio. El tiempo parecía congelado. Uno, dos, tres personas, una veintena de amigos, familiares…, dedicaron palabras de reconocimiento. Hubo quien cantó y quien ofreció un “bertso” o leyó testimonios que dibujaron la manera en que Begoña interpretó la partitura de su vida. Una amiga susurró que desde algún lugar ella estaba disfrutando de lo que allí ocurría. Horas antes de morir había expresado que le agradaría una reunión como la que celebrábamos en la que compartiéramos la alegría de haberla conocido. Me pareció una iniciativa especial y un acto hermoso. Ella elegía dónde reunirnos. Primero el encuentro y luego un orden del día con un capítulo para que dedicáramos unas palabras a su recuerdo. Después, los amigos prolongaríamos el homenaje en “petit comité”. Al abrazar a su viudo me comunicó que quedaba una cita más. Begoña había dejado dicho antes de irse que quería vernos reunidos en una sidrería. “Ella invita”, anunció al ocupar el banco mi compañera en la mesa. Un amigo propuso un brindis. “Por Begoña y por la vida”, dijo puesto en pie y el resto sonreímos y chocamos los vasos. Otro entonó el “gracias a la vida” de Mercedes Sosa. Empezó tímidamente, pero la canción se hizo fuerte en la medida en que lográbamos encontrar en “google” la letra. Y yo me puse solemne. No hay encuentro banal entre las personas, pensé para mis adentros. Guardé para mí la reflexión. Todos los encuentros ofrecen la oportunidad de convertirse en un descubrimiento. Hay cosas, Begoña, que no se dicen entre tortillas de bacalao y sidra. Mejor ahora y por escrito. Goian bego!