"A mí todos los patos de la ciudad me parece que son patos de atrezzo que los hubiera puesto un concejal de distrito"

Publicado el 21/02/2024 a las 05:00
De pronto, el domingo apareció un pato muerto en Madrid Río, decían que por efecto de la mascletá, que es una montería imaginada. Allí estaba el pato, boca arriba, con su pecho de bombardero de los animales y su boah verde iridiscente alrededor del cuello, extemporáneo, acostadito casi rosa en ese mundo urbano que no parecía el suyo como un augurio de lo de las gallegas. A mí todos los patos de la ciudad me parece que son patos de atrezzo que los hubiera puesto un concejal de distrito; lo mismo me pasaba con las jirafas del Ngoro-Ngoro, que parecían de cera. Un pato se ha aparecido muerto en Madrid Río y viene con la sacudida de un suceso luctuoso y violento que perturba las buenas almas de la ciudad más que las ‘noyées’ del Sena, aquellas ahogadas sin nombre que se exhibían por si alguien las reconocía. Más que los mendigos que encuentran muertos en un portal. Más que los toreros muertos. Más que el desertor ruso al que han acribillado a tiros en Villajoyosa no digo quién, pero ya se lo está imaginando. Más que los guardias civiles de Barbate de cuyo minuto de silencio en el Congreso se ausentó Podemos. Les importaba el pato, les importaba un huevo y fueron a montarle capilla ardiente como la de Manolete, con coche de ocho caballos negros con penachos y pendones de los balcones por el pato muerto. Yo andaba pensando en recetas con pato, con los patos de la casa de la Marie Jo concretamente, cuyo foie comíamos con salsa con melocotón en almíbar siendo niños, de los patos que tirábamos en Medina Sidonia al lubricán sobre la última claridad del anochecer, el fogonazo naranja del tiro, el pechugazo del pato en los lentiscos y la cobranza casi a ciegas de un perrillo pachón de la casa. Se me vino el pato con arroz de La Puebla del Río, y el sabor pato salvaje que es un poco a limo de la ribera o de si estos del Manzanares que sabrán a los Jumpers que les tiran los de Más Madrid como dice Juan Hernando. En el clímax fúnebre del asesinato del pato a manos de los petardos de un alcalde paticida, apareció el animal en un vídeo, seco antes de la mascletá. Ya nos parecía que había pato encerrado.