"No hay derecho"

thumb

Jose Murugarren

Publicado el 20/02/2024 a las 05:00

La solidaridad con los agricultores es un guiño de simpatía efímero. Si le preguntan, usted va a responder que también los apoya. Todos somos un poco de campo. Venimos de los pueblos. Repase su árbol familiar. Basta una generación, dos quizás, para encontrar su vínculo labrador entre los antepasados. Hoy, aquí no queremos trabajar la tierra y en su lugar llega gente de muy lejos a cultivar productos de cercanía. Una paradoja me digo, atrapado en el coche, detrás de una columna de tractores.

-“No hay derecho”, afirma una mujer mostrando su empatía con la protesta mientras espera que la carretera se libere. “Les tiran los precios, suben los controles en Europa, hay que apoyarles”, señala. “No pueden competir, los pobres”, se compadece. Al salir de la tractorada, ya en el supermercado, hay un hombre que compra brócoli. No es de aquí. El hombre, sí. Me refiero al brócoli. Ni los espárragos, ni los pimientos que ha metido en la cesta. Tampoco las naranjas que elige son de Valencia ni los plátanos de Canarias. Si me hubiera atrevido a preguntar si es solidario con las protestas de los agricultores su respuesta sería tajante. “¡No hay derecho a lo que les están haciendo!”, habría dicho. El enfado de los agricultores lo secundamos por una adhesión sentimental, que reconoce formas de vida que nos precedieron; el trabajo que hizo el abuelo o el tío de la Ribera. Cuando contemplamos la protesta es como si metiéramos los dedos en un enchufe. Se produce un chispazo emocional que conecta sus protestas con lo más íntimo de las vísceras, ese lugar que nos hace ver al tractorista con la ternura con la que miramos al señor mayor que cruza un paso de peatones. “¡Mucho ánimo!”, jaleamos. Es una simpatía del ADN, que agradece en los vulnerables de hoy a la familia que echó adelante y labró la tierra para que nosotros nos dediquemos a otras cosas. El entusiasmo se enfría en la tienda y compramos hortalizas sin afecto de otros lados del mundo. No hay vínculo con esa verdura. Falta compromiso. Sencillamente son más baratas. El precio es un argumento que persuade a los apegos del corazón.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora