"Ausencia de planificación hidrológica en Navarra"

Publicado el 12/02/2024 a las 09:52
La inundación y el desbordamiento del río Ebro ha sido permanente año tras año y así continuará anegando en los próximos años. Caso opuesto, como es la carencia y restricción de agua para riego, ha sido persistente en el pasado y así continuara produciéndose en el futuro.
Esta situación se produce como resultado de la escasa regulación de los ríos, por la inexistencia de embalses y almacenamiento de agua, todo ello causado por la ausencia de estos elementos en la planificación hidrológica.
Estas circunstancias de inundaciones, desbordamientos y sequías son un fenómeno que se viene repitiendo año tras año desde hace décadas, y todo apunta a incrementar sus efectos negativos en el futuro.
El río Ebro, como principal receptor y canal de evacuación de toda la cuenca, ha ofrecido “excesos y carencias”, pero lo más preocupante son las predicciones que anuncian peores y más dañinos efectos como consecuencia de esa errática planificación hidrológica.
Por situar y ubicar la magnitud de estos problemas, y fijándose en los desbordamientos en Navarra del río Ebro en las últimas décadas, y a sabiendas que se seguirán reiterando inundaciones en el futuro en pueblos y ciudades como Tudela, Buñuel, Ribaforada, Cabanillas, Valtierra, Arguedas, Fontellas Castejón y otros.
El Arga y sus afluentes volverán a inundar Falces, Peralta, barrios de Pamplona y otras localidades.
El Ega volverá a inundar Murieta, Estella, Abaigar, Andosilla y San Adrián.
Y si estas inundaciones se producen por exceso de caudal de los ríos en periodos invierno-primavera. Lo contrario ocurrirá en verano con escasez de caudales y ríos semisecos.
En el Ebro, los canales de Tauste, Lodosa e Imperial, que riegan gran parte de la agricultura de Navarra, han sufrido restricciones y sin lugar a dudas incrementaran sus carencias en el futuro.
De los otros ríos de Navarra, como el Arga y sus afluentes, el Ega y los de la vertiente cantábrica no se conoce en los últimos cincuenta años propuestas de planificación y regulación con nuevos embalses que pudiera aliviar los problemas generados.
Las predicciones anuncian futuros inviernos y primaveras en los que circularán por los ríos grandes cantidades de agua. En verano se producirá la situación inversa, es decir, escaso caudal y como consecuencia deficiente estado ecológico por no mantener los caudales mínimos exigibles para un régimen ecológico aceptable de caudal.
Solo el río Aragón, con su regulación, ha sido el único que se ha salvado de esta situación dándose la circunstancia de ofrecerse como única solución a las demandas de agua de casi toda Navarra.
El Canal de Navarra, a medida que ha avanzado su construcción, ha ido incorporando muchos nuevos usuarios de los inicialmente planificados, y con ello resolver problemas de abastecimiento urbano de muchas mancomunidades. Prácticamente, las dos terceras partes de la población navarra se abastece en la actualidad por el Canal, y aún se le reclama agua para nuevos pueblos ubicados al oeste de Estella y de los ríos Arga y Ega.
No solo se han añadido mancomunidades, sino incluso, sorprendentemente, se ha llevado agua desde el río Aragón por el Canal, con dos trasvases, para regar las riberas de los ríos Arga y Ega.
Estas soluciones han restado agua a la inicialmente asignada a la segunda fase del Canal y como consecuencia para La Ribera.
La inexistencia de una planificación hidrológica propia para Navarra, sin embalses en el Ega y Arga y en otros ríos, es la causante de estos problemas.
Los últimos Planes Hidrológicos Nacionales no han contemplado actuación especifica e integral para el conjunto de los ríos navarros y se produce como consecuencia de la indiferencia ante estas materias en la Comunidad foral.
No se conocen propuestas, ni proyectos ni siquiera deseos de los Gobiernos de Navarra en materia de planificación para los ríos. No se sabe de planes forales ni objetivos que pudieran ser trasladados al organismos de cuenca ni al Gobierno de España de nuevos embalses para incluir en los Planes Hidrológicos Nacionales.
Ante esta preocupante situación y ante el anuncio de una alarmante climatología, con mayor incremento de la temperatura, mayor y más torrencial pluviometría se hace más que necesario prever el futuro y abordar desde Navarra qué se debe hacer con los ríos para paliar estos problemas y resolver un futuro incierto.
Navarra es rica en agua en comparación con otras regiones españolas. Son 5.500 Hm3 la aportaciones naturales que circulan al año por los tres ríos principales de los cuales 3.700 Hm3 se generan en Navarra. De esta cifra solo se utiliza una pequeña parte para las necesidades propias. Otras cantidades provienen de las embalsadas en Cantabria. Solo con el agua no utilizada de nuestros ríos, que circulará libremente y sin aprovechamiento, podrían hasta cuadriplicar el derogado trasvase del Ebro al Levante.
José-Cruz Pérez Lapazarán. Exconsejero del Gobierno de Navarra