Opinión
El experimento de la ciudad sin coches


Publicado el 09/02/2024 a las 14:24
Hacer recados este viernes en el centro de Pamplona era vivir de una forma involuntaria el experimento de una ciudad sin coches. Se trata ya de un área con bastantes zonas peatonalizadas (todo el Casco Antiguo, los ejes de Carlos III y la avenida de Roncesvalles), pero un efecto secundario de la tractorada que bloqueaba el acceso era el silencio que se notaba en el Ensanche hasta Baja Navarra.
Solo las villavesas, alguna furgoneta de reparto y un ocasional vehículo de emergencia rompían esa tranquilidad. Por supuesto, el que los tractores no tuvieran el motor en marcha y que las protestas estuvieran en ese momento en otro lado eran esenciales.
No quiero decir con esto que las protestas de los agricultores sean inútiles, ni minimizar las molestias y los inconvenientes que habrán sufrido vecinos, comerciantes o trabajadores estos días. Pero lo cierto es que no daba la impresión (los número pueden revelar otra cosa) de que la actividad fuera muy diferente de la de cualquier mañana de viernes.
Un debate continuo para los próximos años será el del alcance de la peatonalización de las ciudades, o, visto de otra forma, de la expulsión de los coches (y posiblemente no solo los de combustión) de los centros urbanos. No sé si es posible, ni siquiera si es deseable, pero el experimento involuntario de este viernes puede darnos algunas pistas sobre sus efectos.
