"En tiempos se tapaban genitales de estatuas, por decoro, ahora se quiere tapar lo que no concuerda con cierta visión ideológica"

Publicado el 29/01/2024 a las 05:00
El ministro de cultura ha ordenado a los museos que dependen de él que “adecúen su programación a un relato que permita superar un marco colonial o anclado en inercias de género o etnocentrismo”, lo que es una buena muestra de ese lenguaje artificial y vacuo que nos gobierna y un mandato que se las trae. Hasta ahora el ministro había disparado contra los toros, nada nuevo, y ahora va a ponerse con los museos, para decidir qué podemos o no ver. Nadie sabe bien de qué va esto, salvo que se trata de imponer al arte valores morales, lo que nunca ha funcionado. En tiempos se tapaban genitales de estatuas, por decoro, ahora se quiere tapar lo que no concuerda con cierta visión ideológica. Quizás cuando se dio a Sumar cultura se pensó que aquí el estropicio no importaría tanto como en otros lados -visto el resultado del ministerio de igualdad de la legislatura anterior, por ejemplo- pero está claro que sea cual sea el puesto, no defraudan. Desprender a los museos de las inercias de género o etnocentrismo plantea un gran dilema. ¿Qué guardamos en el almacén? ¿Por qué lo sustituimos? Es una lata, pero la mayoría de los artistas, hasta hace poco, acostumbran a ser hombres y blancos, sin duda porque la mujer estuvo injustamente marginada, pero mandar a Rembrandt o Velázquez a la trastienda es una aberración. El acueducto de Segovia es fruto del colonialismo romano, y las pirámides las hicieron los esclavos. Es así. Muchas de las grandes obras suelen ser fruto de tipos raros y poco edificantes, que no pertenecían a ninguna minoría oprimida. Pocos genios están a la altura de su obra, me temo. El mejor favor que se le puede hacer a la cultura, es duro decirlo, es acabar con el ministerio de cultura, pues el clientelismo político, la censura, y la corrección política matan el arte de verdad. Lo cierto es que toda esta murga mojigata y woke cada vez está más cuestionada. Con el tiempo nos extrañaremos de las tonterías que se hacían y de que llegaran al BOE. Lástima que los que están en el poder sean los últimos en enterarse.