"Entrar ahora en un Centro de Salud es como ir a un lugar fantasmal, porque ya no se ven pacientes aguardando su turno, como si estos no existieran"

Actualizado el 28/01/2024 a las 10:33
466 aspirantes se examinaron el sábado tratando de conseguir una de las 11.607 plazas de formación sanitaria. En vilo me tuvieron sus exámenes. Que lo hagan bien, que aprueben todos, vengo suplicando desde que me enteré de la convocatoria. Y el caso es que no se presentaba ningún hijo, ni sobrino, ni primo. Ni siquiera un conocido. Pero esos exámenes me tocan muy cerca, ya que 146 de las plazas MIR corresponden a Pamplona, así que entre los que las logren está mi futuro médico de familia y los de cualquier especialidad que sin duda necesitaré un día. Así que a nadie puede extrañar que mirara las fotografías de los aspirantes sin dejar de repetir: que lo hagan bien, que lo hagan bien, con una machaconería inquietante. Mas, lo verdaderamente inquietante es que aquí cada año se gradúa en medicina un buen número de estudiantes que igualmente realiza su MIR, pero seguimos sin médicos. Entrar ahora en un Centro de Salud es como ir a un lugar fantasmal, porque ya no se ven pacientes aguardando su turno, como si estos no existieran. Y miramos con inquietud la puerta de la consulta preguntándonos qué hará el médico en su interior, si hablar por teléfono con sus enfermos o trabajar con el ordenador como un informático cualquiera. Conseguir una visita presencial es una lotería, ya que habitualmente dicen a quien la solicita que el médico o la enfermera le llamarán. Es terrible, pero con este sistema nadie está contento. Ni enfermos, ni médicos ni quien atiende por teléfono o en la ventanilla, que suele ser quien afronta las quejas de quien allí acude y se encuentra con que no podrá ser atendido por su médico o especialista hasta Dios sabe cuándo, me dijo hace unos días una profesional de la sanidad. Que lo hagan bien, repito pensando en los aspirantes al MIR, pero cuando terminen éste, ¿qué?, ¿se irán a otros países como dicen que ocurre ahora? Es que, sus futuros pacientes soñamos con poder presumir de nuestra sanidad, como veníamos haciéndolo hasta hace pocos años.