"Porno"

Publicado el 22/01/2024 a las 05:00
Volví de viaje después de un estricto ayuno de noticias, y al abrir la prensa encontré lo de siempre, pues pese a que todo va a velocidad de vértigo, casi nada cambia y vi que el gobierno está preocupado por la pornografía, va a tomar medidas para evitar el acceso de los menores que tendrán ahora que poner el DNI de un hermano o buscar alguna trampa, como cuando nos colábamos en el cine para mayores de 18, pues con la prohibición, como suele suceder, se redobla el atractivo de esas páginas. Pero no vi nada contra esa otra pornografía en torno a la ley de amnistía que, a mi vuelta, todavía estaba allí, como una pesadilla que sigue cansina su curso, inasequible, cada vez más burda y ofensiva, dispuesta a complacer en lo que pidan a unos delincuentes. Incluso puede producirse el prodigio, como se está ya planteando, de que alcance a quien no ha sido condenado, como quien pone la venda antes de la herida, para así garantizar a Puigdemont su impunidad. Esta pornografia, como la otra, parece normalizada, nos encogemos ya de hombros, incluso hay quien ha perdido el gusto y está dispuesto a tenerla por una historia de amor. Durante un tiempo la gente salió a la calle contra ella, hubo grandes manifestaciones, pronunciamientos, firmas, juristas de prestigio se opusieron, Felipe y Guerra hablaron por fin, se expusieron al insulto, hasta Europa torció el morro. Incluso algún escritor afín se mostró decepcionado, aunque en modo alguno dispuesto a cambiar el voto para acabar de una vez con lo que denunciaba. Todo en vano. De poco ha valido que los letrados del Congreso avisen de que choca con la Constitución, pues solo han logrado una respuesta despectiva, pelillos a la mar. Eso recuerda a aquellos días del procés donde se aprobaron las leyes de desconexión sin hacer caso a nadie, sin tener en cuenta tampoco entonces las advertencias de los letrados que están allí para eso, para guardarnos de la arbitrariedad y señalarnos la ley; esa ley que violentó aquella triste república que duró un minuto y que ha traído tanta desgracia.