"Me llevó a recordar las muchas cosas que tardaron en llegar a España pero que ya disfrutaban en el extranjero. El carecer de ellas hacía que las valoráramos más"

Publicado el 18/01/2024 a las 05:00
Estoy leyendo 'Libre', el relato autobiográfico de Lea Ypi. Entre sus recuerdos está la compra realizada por su madre de una lata de coca cola vacía. Entonces, una de estas latas era en Albania algo raro, casi exótico, ya que solo los turistas podían adquirirla en los establecimientos que admitían únicamente dólares. Así que no es de extrañar que tener en casa una lata fuera considerado como de alto estatus social. La madre de Lea la colocó en la estantería de los libros como valioso objeto decorativo, tras sopesar la idea de adornarla con una rosa, idea que desechó al pensar que una flor distraería la atención del valor estético de la lata. Todo esto me llevó a recordar las muchas cosas que tardaron en llegar a España, pero que ya disfrutaban en el extranjero. El carecer de ellas hacía que las valoráramos más. Por ejemplo el nylon. En mi adolescencia tener un juego de ropa interior de nylon era un lujo, y no digamos lo que podía presumir quien se hacía con un corte de tela para un vestido, que un pariente compró en algún país más avanzado que el nuestro. Es un vestido como para ir a una fiesta y además no se arruga, decíamos con admiración quienes nunca tuvimos ni vestido de nylon ni ocasión de asistir a fiesta alguna. ¿Y qué decir de las vajillas de duralex que tenían en la cercana Francia? Unas transparentes, otras de color caramelo... Nos parecían preciosas, modernas, inasequibles para quienes no viajábamos y por tanto no llegamos a burlar la aduana portando tazas y platos entre los restos de la comida campestre o playera. Ahora, la lencería de nylon nos parece insana, ninguna quinceañera se pondría uno de aquellos vestidos que nunca se arrugaban, y al duralex solo le vemos de bueno su durabilidad, pero no lo ponemos en nuestra mesa para una celebración, como supongo que nadie comprará hoy en Albania una lata de coca cola vacía para ponerla en lugar de honor, en la sala de su casa.