Envido

¿Chivite sigue en el PSN?

Entienden las mentes pensantes de Paseo Sarasate, Ferraz o Urano, lo mismo da ya todo, que la presidenta del Gobierno foral no puede mancharse

María Chivite, durante la reciente toma de posesión de la nueva delegada del Gobierno central en Navarra
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María Chivite, durante la reciente toma de posesión de la nueva delegada del Gobierno central
María Chivite, durante la reciente toma de posesión de la nueva delegada del Gobierno central en Navarra

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Marcos Sánchez

Publicado el 07/01/2024 a las 05:00

Se dice, se comenta, se rumorea que al frente del Partido Socialista de Navarra hay una secretaria general de nombre María Chivite Navascués (Cintruénigo, mil novecientos setenta y ocho). Habría que corroborarlo, sin embargo, a tenor del número teatral de escapismo que tanto su formación como ella misma llevan ofreciendo con poco respeto al respetable desde que se hizo público el definitivo paso adelante, sin migas a su espalda que posibilite un retroceso rectificador, de regalarle la alcaldía de Pamplona a la izquierda abertzale.

El 45% de los votantes del PSN rechazan el acuerdo para dar la vara de mando de la capital a EH Bildu. El 49% de los navarros están en contra. El 48% de los habitantes de Pamplona y comarca están en contra. El 66% de los habitantes de la Ribera están en contra. El 57% de los navarros piensan que lo perpetrado es un pago a cambio de la investidura de Pedro Sánchez, incluso el 54% de los electores del PSN también lo consideran así, por lo que el reiterado alegato contrario de dirigentes socialistas se fuga ya por el retrete. Son algunas de las conclusiones de la reciente encuesta que Cíes ha desarrollado para este periódico. Porcentajes que caen a plomo. Y he aquí el que raja la mesa: el 31% de los votantes del PSN dice que cambiará el voto en las próximas elecciones, con un tercio que optaría por UPN, un tercio por otras fuerzas y el resto aún sin destino decidido. Se entiende quizás con todo esto la apuesta del PSN de dar a entender que Chivite no existe como máxima responsable del partido, sino que, al igual que los tres famosos de Oriente, debe de ser los padres. Una táctica muy optimista y, todavía más, fracasada.

Entienden las mentes pensantes de Paseo Sarasate, Ferraz o Urano, lo mismo da ya todo, que la presidenta del Gobierno foral no puede mancharse, como si las condiciones que se reúnen en María Chivite pudieran disociarse. De lunes a viernes, jefa del Ejecutivo; el sábado llevar las riendas del partido pero sólo durante un rato; y el domingo, a descansar. No cuela. Chivite es la máxima responsable de un socialismo que ha convertido en alcalde a Joseba Asiron y que ha mentido porque dijo reiteradamente que no lo iba a hacer. Y lo es por mucho que otros estén dando la cara en la exhibición de deglución de principios. Por ejemplo, el día del pleno de la moción de censura acudió el ayuntamiento Bernardo Ciriza, presidente del partido -cargo más honorífico que operativo-, mientras Chivite ni se asomó. El rostro más prodigado es sin embargo el de Ramón Alzórriz, de perdido al río, un entregado escudo humano que se tira en plancha sobre una granada para sacrificarse y salvar a la líder. Oposita también a meritoria Marina Curiel, designada a dedo como portavoz en el consistorio pamplonés tras la designación ministerial a dedo de Elma Saiz. Nueva en lides políticas, Curiel se merece un consejo: para flotar en la marejada causada por su sigla hace falta más que consignas leídas y respuestas orientadas por directrices ajenas.

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