Cartas de los lectores

El colegio Irabia - Izaga, un modelo ejemplar

Vista exterior de los patios de Izaga en Cordovilla, la sede femenina del colegio Irabia-Izaga
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Vista exterior de los patios de Izaga en Cordovilla, la sede femenina del colegio Irabia-Izaga
Vista exterior de los patios de Izaga en Cordovilla, la sede femenina del colegio Irabia-Izaga

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Rubén Alonso Arbizu

Publicado el 28/12/2023 a las 05:00

Como antiguo alumno del colegio Irabia - Izaga, sólo me queda dar las gracias. Me gustaría agradecer por todo lo que significó y significa para mí el Colegio, a día de hoy. Porque Irabia es más que un colegio, es parte sustancial de mi familia y de mi propia forma de ser, donde no caben la desigualdad entre sexos ni el machismo, donde no se contempla bajo ningún concepto una “supuesta” superioridad del hombre sobre la mujer, como algunos, torticeramente, quieren deslizar sobre este modelo educativo reconocido en el mundo entero y tan válido en valores, como otro cualquiera. Se han dicho muchas mentiras estos meses, que para nada representan la realidad del colegio. Yo no puedo poner ni un solo “pero” al trato y la educación que he recibido. Guardo un recuerdo maravilloso de todos los profesores que me han dado clase, incluso de los que no me han dado. De todos he aprendido muchas cosas en conocimientos pero, sobre todo, en valores humanos, en respeto al que piensa distinto a mí o al reconocimiento de los derechos -por igual- que amparan a mujeres y hombres.

Por otra parte, también quiero hacer una mención especial a mis compañeros de la promoción de 2002. Parece que fue ayer cuando salimos del colegio y, sin embargo, ya han pasado más de tres años. A ellos darles también las gracias por hacer que esos 12 años pasados juntos fuesen tan buenos y, sobre todo, nos hayan hecho plenamente felices. Por todo esto, hoy no puedo estar más triste y desilusionado. Esta institución, a la que miles y miles de familias navarras han confiado la educación de sus hijos durante 60 años, ha sido víctima de una infamia y de un atropello que, unos gobernantes sectarios y sin escrúpulos, han perpetrado por interés propio y político, en busca de enemigos que sólo existen en su diccionario de exclusión y de ataque a la libertad de las personas.

Rubén Alonso Arbizu, antiguo alumno del colegio Irabia - Izaga.

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