Conciertos
Zetak consigue en Bilbao hasta que amaine la tormenta
‘Mitoaroa III’ combinó una estética futurista con elementos del folclore vasco


Publicado el 20/06/2026 a las 05:00
Una inapropiada tormenta amenazaba a última hora de la tarde de este viernes 16 de junio con pasar por agua el primero de los dos macroconciertos de Zetak en San Mamés -este sábado por la noche tendrá lugar el segundo- y deslucir el ambicioso espectáculo de los navarros. Pero en San Mamés ocurren milagros y tal y como vino el chaparrón se fue, justo a escasos minutos de que diera comienzo el show de Mitoaroa III.
El espectáculo futurista y distópico se puso en marcha puntual, sobre las 22.30 horas, y los espectadores de pista no tuvieron que sacar sus chubasqueros y pudieron botar, cantar y vibrar desde los primeros compases del concierto, que comenzó con Pello Reparaz interpretando Deskontrola y enlazándola con Zoriontasuna, su colaboración con los colombianos Bomba Estéreo, acompañado de un coro de figuras vestidas de negro. Una línea argumental, la de este Mitoaroa III, que orbitó en torno a un sistema autoritario en el año 2084 con el euskera como idioma y que impone a la población cómo deben hablar la lengua, desterrando los viejos usos y modismos para imponer los de la dictadura.
Después, fueron cayendo una a una canciones de la banda como el pop Errepidean, el tema con el que se dio a conocer el grupo en 2019, o Anguleele, su colaboración con Fillas de Cassandra, que montaron sobre el escenario una auténtica fiesta vasco-gallega. Canciones que fueron combinadas con pasajes más teatrales y con intervenciones y diálogos.
Sonó a continuación la balada Argitan, antes de salir al escenario los actores Jon Plazaola y Erika Olaizola en un delirante y divertido diálogo político post apocalíptico que concluyó con Reparaz cantando Begi beltz frente a un supuesto retoño del árbol de Gernika. Y sí, sonó una versión del Gernikako arbola de Iparraguirre, antes de interpretar junto al coro Zeinen ederra izango den, uno de sus temas más emblemáticos y que fue coreado por todo San Mamés en un momento mágico.
Reparaz ya tenía al público en el bolsillo con este espectáculo de concepción futurista y combinado con elementos tradicionales de la cultura euskaldun y con mitología y folklore vasco.
Previamente, el estadio se había llenado poco a poco, con un goteo constante de gente desde que las puertas abrieron pasadas las 20.30 de la tarde, cuando se formaron largas colas en varias de ellas. En una de las filas esperaban Laida y Lide, llegadas desde Antzuola y que ya habían visto el show de Pello Reparaz en su segunda versión, la del pasado verano en San Sebastián. “Fue una pasada de concierto y teníamos que venir a este sí o sí, que va a ser todavía más espectacular que el anterior”, explicaban.
Había incluso quien había viajado desde muy lejos para no perderse la ocasión. “He venido desde Buenos Aires”, contaba Jaime, recién llegado de Argentina y que aguardaba junto con unos amigos de Pamplona. “Soy muy fan de Zetak y no quería perderme la ocasión, así que he hecho coincidir el viaje”, relataba. Y desde Navarra habían llegado Naroa e Irati, que no se pierden un concierto de la banda: “Hemos estado en todos, pero parece que este va a ser el más especial, al ser en un estadio de un tamaño tan grande”.
Mucha expectación, por tanto, para un concierto que duró alrededor de tres horas y combinó música, audiovisual, folklore vasco, numerosas colaboraciones y unas cuantas sorpresas.
Antes de que diera comienzo el show de los navarros, la tarde fue muy animada en la explanada y los aledaños del estadio, con una txosna con barras y la actuación de la charanga sobre ruedas de Marabiyak. Pese a que la lluvia hizo tener que resguardarse bajo los soportales del estadio a muchos de los presentes, miles de personas disfrutaron de la prefiesta.
UNA 'PERFORMANCE' PREVIA
Además, en la misma explanada la organización del evento organizó una pequeña ‘performance’ de bienvenida, con un actor con un megáfono que se subió a la estatua de Pichichi y lanzó unas cuantas consignas relacionadas con el hilo argumental de Mitoaroa III, un espectáculo cuyo guion es de corte futurista e inspirado en 1984, de George Orwell, una de las lecturas de cabecera de Reparaz.
Dentro del estadio, que había sustituido el césped por una tarima florante, la estética seguía desde el primer momento esa onda distópica, con una jaula en medio del escenario en la que un intérprete llevaba a cabo una actuación, girando y moviéndose entre los barrotes. Asimismo, figuras de negro desfilaban constantemente por la plataforma que conectaba el escenario con el público. Todo ello, aderezado con mensajes distópicos constantemente emitidos por las pantallas gigantes, en una especie de Gran Hermano, y con música chispeante de fondo.
Esta noche, Reparaz y los suyos repetirán la jugada con otro baño de masas en el mismo lugar, aunque hoy, media hora antes -el espectáculo comenzará a las 22h-.