Análisis

Cuentacuentos Sánchez y Alzórriz Spencer

O de cómo un partido político llega a convertirse en una masa recitadora sin valientes que aseguren no estar de acuerdo en algo

Ramón Alzórriz, Santos Cerdán, Pedro Sánchez y María Chivite, en un acto del PSN en 2018
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Ramón Alzórriz, Santos Cerdán, Pedro Sánchez y María Chivite, en un acto del PSN en 2018
Ramón Alzórriz, Santos Cerdán, Pedro Sánchez y María Chivite, en un acto del PSN en 2018

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Marcos Sánchez

Publicado el 15/12/2023 a las 05:00

El miércoles a primera hora, a primerísima para que ninguna opinión alternativa maligna se les fuera a colar en las cabezas, el PSN mandó un whatsapp a sus militantes anunciando su unión con Bildu para la moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona. Justificándolo, sobre todo. Un argumentario con el propósito camuflado de que los receptores lo interioricen y reproduzcan si alguien les pregunta. Un recurso de alienación que, junto a alguno más, explica cómo un partido político llega a convertirse en una masa recitadora sin valientes que aseguren no estar de acuerdo en algo.

Quizás el whatsapp le llegó también a Pedro Sánchez o igual se lo susurró al oído Santos Cerdán, pese a que Sánchez no lo requiere: el presidente del Gobierno central y líder del PSOE se desenvuelve como un argumentario hecho carne. Lo malo de Sánchez es que relata los sucesos tan a su modo que a veces ese modo se vuelve falsedad. Como cuando insiste en que en las dos últimas legislaturas UPN ha llegado a la alcaldía de Pamplona gracias al PSN. Mentira. O como cuando ahora defiende la moción de censura para quitar la vara de mando a Ibarrola y dársela a Bildu, acusando a UPN de ser “incapaz de tejer complicidades” con otras formaciones. ¿La misma UPN incapaz con la que su propio gobierno negoció y pactó el apoyo a la reforma laboral? ¿La misma UPN que ha ofrecido al PSN acordar proyectos y presupuestos en Pamplona, con la entregada táctica negociadora de ‘hacemos lo que vosotros queráis’, y a la que ni siquiera le han abierto la puerta?

Pedro Sánchez es un cuentacuentos. También lo es el hombre fuerte del socialismo en Navarra. Nada más arrearles la patada de Pamplona, capital de la Comunidad foral por cierto, Ramón Alzórriz les ha ofrecido a los regionalistas “mano tendida” para aprobarles presupuestos en otros ayuntamientos. Bud Spencer también tendía su mano... y a continuación la estampaba en la cara de quien tuviera delante.

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