El cálido verano

Actualizado el 21/08/2023 a las 06:00
Ya se ha cosechado la colza que vistió de dorado la primavera. Los lucidos campos empezaron a perder el brillante color, casi a ennegrecer al llegar el verano, hasta que un día llegaron las segadoras y acabaron con todo. El grano al camión y la hoja vete a saber, pero nadie lamentó su retirada de los campos, porque en la mayoría de los lugares donde se ha recogido la colza, el trigo y cualquier otro cereal, están en fiestas. No hay mas que hojear el periódico para verlo y las fiestas dejan aparcado todo lo demás.
En Etuláin, mi pueblo de adopción, hemos celebrado la Fiesta del Valle de Anué, y qué bien la han preparado, para que todos disfrutemos de ella, porque el pueblo es realmente acogedor y todos nos sentimos bien tratados. Lástima la lluvia traicionera del primer día, pero realmente no importa que llueva cuando se está deseoso de disfrutar riendo y charlando con los vecinos de los pueblos de al lado, de los aperitivos con que nos obsequiaron, de las atracciones montadas para pequeños y mayores, en lo que tanto esmero pusieron los que mucho trabajan para ello. Es una suerte vivir rodeados de personas así. Terminó la fiesta. El año que viene será otro lugar del Valle el que tomará el relevo para organizarla, pero a nosotros todavía nos quedan las fiestas del pueblo, que como las del suyo y las del de más allá, serán las mejores del mundo. Y todos sentimos que finalicen, porque eso quiere decir que el verano se acaba y eso siempre apena, ya que, aunque el otoño es precioso y el invierno dulcemente hogareño, no sé qué tiene el verano que se recuerda siempre.
Aunque todavía queda mucho agosto, las librerías empiezan a anunciar los libros de texto para el curso que viene y pronto veremos la ropa otoñal en los escaparates. No sé si este avance nos alegrará, porque algunos preferiríamos alargar este verano que los hombres del tiempo nos anunciaron tan cálido, pero que no parece que haya sido para tanto.