¿Es de veras Hemingway el responsable de la masificación de nuestras fiestas?

Actualizado el 16/07/2023 a las 10:22
Continúo leyendo en papel. Nunca me ha tentado el eBook ni lo he echado en falta aunque muchos me hayan hablado de sus ventajas. Pero hace unos días oí decir que quienes lo utilizan asimilan peor lo que leen, no sé si será verdad. El caso es que vuelve a hablarse de la falta de comprensión lectora de nuestros escolares. Además, se sigue leyendo poco, según dicen profesores y libreros.
El Diario de Navarra nos entregó hace unos días un suplemento sanferminero ocupado en varias páginas por el recuerdo de las visitas que Ernest Hemingway realizó a Pamplona, entusiasmado por los Sanfermines, a los que incluso dedicó su novela Fiesta. Y como el escritor era mundialmente conocido, no extrañó que enseguida lo fuera también su libro y que a causa de ello, los visitantes aumentaran año tras año, deseosos de conocer aquello que describía el premio Nobel. Los pocos americanos con “aiga” que llegaban a Pamplona el 6 de julio aumentaron, y a ellos se unieron muchos, muchísimos, algunos pensamos que demasiados visitantes de cualquier lugar del mundo, deseosos de vivir lo que en Fiesta se describía: de correr un encierro, de almorzar opíparamente y de pegarse unos buenos lingotazos de tinto o clarete, lo mismo da, con tal de beber lo que bebía Hemingway.
Pero hoy me pregunto cuántos de nuestros visitantes han leído Fiesta y conocido por ella los Sanfermines, si se lee tan poco como dicen y encima es tan escasa la comprensión del lector. ¿Es de veras Hemingway el responsable de la masificación de nuestras fiestas? ¿Qué atento lector, tras leer en Okinawa, La Florida, Pekin o Estocolmo una novela que habla de toros corriendo por las calles, o el sabroso yantar de una pequeña población española hace corriendo sus maletas para verlo y catarlo? Como insaciable lectora me gustaría sí, que Fiesta se hubiera leído tanto que nuestros visitantes vinieran con la novela bajo el brazo a modo de guía, pero me temo que no, que muchos ni siquiera la habrán leído ¡qué lástima!