La última extravagancia de Pedro Sánchez

Publicado el 06/06/2023 a las 06:00
El presidente Pedro Sánchez propuso ayer seis debates electorales -uno cada lunes- aprovechando su presencia en un foro sobre los fondos europeos para la recuperación. El envite de Pedro Sánchez a Núñez Feijóo y, en segundo plano, a los demás candidatos al 23-J, fue calificado de “excentricidad” por el portavoz del PP Borja Sémper. Mientras la líder de Sumar y vicepresidenta, Yolanda Díaz, advertía de que “España es más que un debate entre dos hombres”. Es insólito que el presidente en ejercicio, que tiene la potestad de convocar unas elecciones anticipadas, proponga públicamente algo que acapararía la agenda de campaña, retando al principal aspirante a relevarle en la Moncloa a un primer encuentro televisado dentro de una semana. Es evidente que Sánchez quiso ayer poner en valor su supuesta superioridad en la discusión cara a cara con Feijóo, dando también por supuesto que la eventual negativa de éste a medirse en seis ocasiones con el presidente le concedería una ventaja argumental para toda la campaña. Pero la querencia del secretario general del PSOE por los golpes de efecto se demostró tan ineficaz ante el 28-M que solo los más entusiastas entre sus seguidores pueden aferrarse a la escenificación del desafío como señal propicia a la remontada demoscópica. Debatir es una obligación, como ayer afirmó Sánchez. En eso se basa también la democracia. Es importante que los ciudadanos asistan al contraste de pareceres entre candidatos antes de decidir su voto. Pero el presidente no puede jactarse de haber comparecido en el Congreso y en el Senado más que sus predecesores para demostrar su compromiso con el debate. Porque, exceptuando las sesiones de investidura y sobre el estado de la nación, sus intervenciones en ambas Cámaras se han caracterizado más por la confrontación partidaria que por el contraste de ideas. Es de desear que la campaña del 23-J cuente con debates clarificadores. Pero para ello sería necesario que la política partidista dejara en manos de los medios de comunicación su calendario, temática y conducción.