Cartas de los lectores
Recuerdo y agradecimiento en un aniversario


Publicado el 09/05/2023 a las 06:00
En el libro Relatos de Plomo, la historia del terrorismo en Navarra, el escritor Fernando Aramburu, autor de Patria, subraya la importancia de mantener viva la memoria de las víctimas porque son ellas las que sostienen la verdad frente a la barbarie terrorista y porque no puede haber una paz verdadera sin reparación ni justicia. En los actos conmemorativos del 25 aniversario de la muerte de Tomás Caballero Pastor, asesinado por ETA siendo portavoz municipal de UPN, los hijos y amigos, la fundación que lleva su nombre, hemos querido resaltar el valor moral del recuerdo. Y al hacerlo, damos las gracias a la ciudad, representada por su ayuntamiento, por los actos organizados para mantener la memoria.
Por eso subrayamos en el responso ante el nicho mortuorio que el relato de los hechos y las oraciones tienen que suponer un compromiso ciudadano y un compromiso político para que cale en la sociedad el mensaje de paz. Y para que se condene por todos el uso de la violencia como arma política, también por quienes todavía no han sido capaces de hacerlo. Porque nuestro padre fue asesinado por hablar alto y claro, dando voz a la grandísima mayoría de la sociedad pamplonesa, frente a quienes querían imponer sus ideas, no por la fuerza de la razón, sino por la fuerza de las balas.
Y como hacemos cada año, en el mismo responso recordamos a todas y cada una de las víctimas. El conocimiento de lo ocurrido permitirá la construcción de un futuro con valores y compromisos éticos y morales; un futuro donde no se jalee a asesinos, donde no se pretenda blanquear y justificar la violencia, donde no se establezcan equidistancias insoportables entre los asesinos y los asesinados. Un futuro, en fin, en el que se defienda la memoria, la verdad, la justicia y la reparación como base de la convivencia. Estamos convencidos de que es posible y de que se conseguirá.
Agradecimiento y recuerdo también en la exposición abierta sobre la vida de nuestro padre, en el Palacio del Condestable. Y especialmente gracias, considerando el significado del lugar, por la colocación del busto en el zaguán de la Casa Consistorial. El mensaje de la entrada, “la puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón”, nunca se hizo más realidad que aquel 6 de mayo de 1998, cuando se abrió la puerta para dar entrada al féretro de nuestro padre. Pensamos que las alegorías de la prudencia y la justicia que flanquean esa puerta guiaron siempre el desarrollo del compromiso social de nuestro padre. Nos emociona que en esta casa, que siempre ha de ser un lugar de encuentro, el ayuntamiento del que formó parte haya colocado un busto suyo, como un reconocimiento permanente que, desde luego, da sentido a su historia y pone de manifiesto la sinrazón de su asesinato. La historia de Pamplona no sería la misma sin la figura del concejal (y alcalde durante un tiempo) Tomás Caballero. Gracias al ayuntamiento por reconocerlo.
Además, ha sido un acierto la colocación del busto junto a la placa conmemorativa que recuerda a los concejales y trabajadores municipales del ayuntamiento víctimas igualmente por permanecer fieles a la II República. Se configura así un simbólico rincón de la memoria, con referencia a dos momentos históricos diferentes, que nos tiene que hacer recordar siempre el valor de la convivencia en paz y libertad, y el respeto a la vida humana.
Por cierto, en la placa del busto se puede leer el comienzo de una frase de nuestro padre: “Siempre he dicho, discutamos y enfrentémonos, pero sin odio”. La frase continuaba así: “La convivencia, tan necesaria para todos, no puede estar en el triunfo de nuestras ideas, sino en saber respetar el triunfo de las ideas de los demás”.
Ana, Javier, María, Tomás y José Carlos Caballero Martínez