"Tiempo de vacas flacas"

Publicado el 17/03/2023 a las 06:00
La economía se ha convertido en uno de los puntos flacos de España en los últimos años. Estamos viviendo una coyuntura económica difícil y con unas perspectivas nada favorables de cara a este año y al próximo. Las tasas de crecimiento esperado, tanto en España como en el resto de la UE son muy bajas. La inflación se está mostrando persistente pese a la actuación decidida del BCE de subir los tipos. Un 6% de subida en la tasa de inflación interanual y otro 7,6% de la tasa subyacente en el pasado mes de febrero no son buenos datos. Los datos de déficit y de endeudamiento públicos no son mucho más halagüeños.
Tras la contracción de un 11% de la economía española en 2020, el mayor desplome desde la Guerra Civil, somos el único país de las cuatro grandes economías de la UE que todavía no han recuperado sus niveles de PIB prepandemia, aunque podríamos hacerlo a lo largo de este año. Pese a ello, a nivel autonómico hay cuatro comunidades que ya habrían recobrado en 2022 la normalidad económica: Castilla-La Mancha, Navarra, Murcia y Aragón. Atendiendo a los datos disponibles del PIB per cápita de las autonomías a precios corrientes de Funcas, la diferencia entre las cuatro autonomías más pobres (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Galicia) y las más ricas (País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña) se ha frenado. Entre el año 2000 y el 2010 la diferencia se acortó casi un 11%. Sin embargo, 13 años después esa reducción se habría limitado a algo más del 2%. Según el Banco de España el acercamiento económico entre las autonomías pobres y ricas lleva estancado desde 2008. La crisis de 2008 paró el proceso de convergencia.
La economía española, en la segunda mitad del siglo XX, disfrutó de una época dorada. Sin embargo, el comienzo del siglo XXI no fue bueno. España está sufriendo un deterioro continuo en su riqueza y en su bienestar en comparación con nuestros socios europeos. La cosa se empezó a torcer con la crisis financiera de 2008, se agudizó con la pandemia del Covid-19 (2020-2022) y se remató con la actual crisis de la inflación, que no ha hecho más que empezar. De 2000 a 2008, la renta per cápita dio un gran acelerón desde los 15.935 euros hasta los 24.275, un alza del 52%. Pero tras la quiebra de Lehman Brothers, la subida fue muchísimo más modesta: en 2021 alcanzó los 25.498 euros, tan solo un 5,04% más que una década atrás. Por dar una idea de la magnitud de la crisis de 2008, en los seis años de crisis financiera, entre 2008 y 2013, se esfumaron 9,1 puntos porcentuales de PIB.
Las previsiones para este año a nivel nacional estiman un crecimiento del 1,3%, impulsado principalmente por los fondos europeos, que serán los únicos activos de crecimiento de la economía en este ejercicio. La recuperación del turismo y la mejora de la producción de vehículos también expandirán la económica, aunque con un impacto más residual. Las Comunidades de Aragón, Cataluña, País Vasco, Madrid o Navarra son las que tienen un potencial de aprovechamiento de los fondos europeos superior a la media nacional.
Pero los datos no son nada alentadores porque España es incapaz de cerrar la brecha de la diferencia de riqueza per cápita con la UE. El resto de los indicadores no permiten confiar en un cambio de la tendencia, sino que ahondan en el aumento de las diferencias. La fase de las vacas flacas dura ya tres lustros para los sufridos españoles. La situación se agrava porque la postración económica coincide con Gobiernos harto ineficientes. La política común de ellos ha sido la de aumentar sistemáticamente los impuestos para ampliar un sector público con escasa productividad y multiplicar las subvenciones con propósitos electorales.
Es necesario tomar conciencia real de cuál es la tendencia en la que estamos inmersos y obligar a nuestros dirigentes políticos a invertir el rumbo de los acontecimientos, porque si no seremos cada año más pobres. Conviene recordar que somos nosotros, los ciudadanos españoles, los que elegimos a los políticos que nos representan. Y solo nosotros podemos expulsar a los políticos ineptos.
Por si esto fuera poco, las últimas noticias nos hablan de la quiebra en menos de una semana de dos bancos americanos. Una entidad financiera no demasiado conocida entra en crisis. Las autoridades llaman a la calma. Los bancos centrales se movilizan. Los inversores buscan refugio. Las Bolsas caen. Huele, en definitiva, a crisis financiera. Se desconoce la profundidad de esa crisis y cómo va a afectar a la economía real, pero los efectos ya son palpables en los mercados, en la subida de los tipos de interés y hasta en el discurso político. Los ecos de 2008 resuenan en los mensajes que han seguido a la crisis de Silicon Valley Bank. El contagio ya ha llegado Europa : Credit Suisse cae más de un 20%. La incertidumbre vuelve a golpear a las bolsas de Europa. Pero ¿qué hay detrás de todos estos número rojos? El miedo a una crisis bancaria, con Credit Suisse en el centro de todas las miradas. Puede desencadenarse el efecto dominó, porque el fantasma de otra crisis financiera ya recorre el mundo.
Patxi Aranguren Martiarena Economista