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"Reinaba la efervescencia de una sociedad que buscaba y no sabía bien qué"

Avatar del Pedro Charro Pedro Charro10/10/2022
En el Polvorín de la Ciudadela hay una exposición dedicada a los Encuentros del 72, que ahora repetimos por todo lo alto, aun sin el candor y el escándalo de aquellos momentos, que reúne los carteles que Alexanco hizo día a día para los eventos que tenían lugar: un experimento de John Cage, una música tailandesa, unas figuras neumáticas etc. Esos días la ciudad estuvo ocupada por todo tipo de improvisaciones y happenings como no lo estaría nunca más. Reinaba la efervescencia de una sociedad que buscaba y no sabía bien qué, junto con prohibiciones gubernativas, protestas, comunicados de ETA -a quien por cierto todo aquello no gustaba un pelo. La ciudad misma se puso en cuestión, algo que se echa en falta hoy, pues Pamplona se va quedando un poco al margen, necesita mirar adelante, un revulsivo. Entre los objetos de la exposición de Alexanco está, un tanto ajada, una de las figuras sentadas con gabardina y gafas oscuras que el Equipo Crónica repartió por la ciudad, y que estaban presentes en los espectáculos de forma inquietante, observando, que se bautizaron como “espectador de espectadores”. Esas figuras tenían un aire policial, no en vano estábamos en el ocaso de la dictadura, y en alguna ocasión la gente arremetía contra ellos. Los Encuentros del 72 se vivieron como una rebelión frente al poder, aunque la mayoría de la gente no se enteró, y fuera una rebelión muy fina, intelectual, pero hoy es el poder en realidad quien los organiza y eso lo resume todo. Hoy esos policías fisgones ya no pintan nada, son anacrónicos, habría que enviarlos a Irán, por ejemplo, donde podrían realizar labores de vigilancia moral para la que se deben necesitar refuerzos. A la joven Aisa Amini que iba con velo, pero dejaba al descubierto un mechón de pelo, ese descuido le costó la vida. Es extraño que haya quien pasa de refilón sobre esto, como si la igualdad de las mujeres dependiera del lugar. Hay un hartazgo y un grito de rebeldía en Irán, y en tantos sitios que no pueden disfrutar de una libertad que nosotros ya desdeñamos.
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