Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Educamos a nuestros jóvenes acomodándoles la vida para que consigan lo que desean con un sufrimiento mínimo o inexistente"

Avatar del undefined Roberto Cabezas06/10/2022
Hace unos días, en el jardín de un hotel en México, me encontré con un caracol que con gran decisión avanzaba lentamente. Su fama se la tiene ganada a pulso, pues avanza a una velocidad que fluctúa entre los 2,8 y 13 milímetros por segundo, mil veces menor que la del hombre, al paso. Este molusco se mueve con decisión por medio de una serie de contracciones musculares ondulatorias que recorren la cara inferior del pie. Pequeño viajero, soñador incansable, pausado trotamundos, entusiasta explorador, metódico y discreto. Derrocha constancia, energía y perseverancia.
Esta inspiradora escena me hizo pensar que en la vida nunca hay que rendirse. No os rindáis nunca. ¡Debería estar prohibido! Pienso que quien se resigna, no acepta: se rinde y abandona. Quien acepta, no se resigna: acepta en silencio y continúa. Para esto es imprescindible construir una hoja de ruta personal que permita una y otra vez echar a andar con esperanzas renovadas y con un propósito épico que no encontraremos ni en la Wikipedia, ni en Google ni en la Fluoxetina. Camina, camina, camina caracol. No te canses nunca de caminar, pues ahí reside el porqué de lo que somos, la voluntad de nuestras luchas, la valentía de todos aquellos que no conocen lo que significa rendirse. Aunque te caigas, levántate y sigue: te mereces exprimir la oportunidad de vivir y coger la vida por los cuernos y hacer con ella lo que quieras, no lo que puedas residualmente.
Qué te recomiendo: iza las velas, deja que fluya, que el viento cambie, cierra los ojos y avanza. Pero ojo, no viajes por llegar, sino viaja por ir. Y deja atrás lo que todos en algún momento de nuestras vidas pensamos, para qué si… Estoy cansado, no es tan necesario, es demasiado difícil, ya lo intenté y fracasé, me faltan capacidades, etc. Para avanzar y cambiar, esa transformación debe ser importante y urgente. Debe estar en cada una de nuestras agendas.
Lo primero, marca tus objetivos, porque si tienes claro lo que persigues, aumentará tu conciencia de lo que es importante y de lo que es menos importante. Mueve el esqueleto, como el caracol mueve sus ondas musculares, sin temor a equivocarte, y si lo haces, aprende o desaprende y sobre todo sigue adelante.
Define tus valores, es decir, ¿qué te mueve en la vida? Tus valores son el ADN de tu geografía personal, la brújula que te indica el rumbo a seguir, y esto te exigirá, entre otras cosas, consecuencia.
Lidérate, porque nadie lo hará por ti. Creo que liderazgo y éxito siempre van de la mano de un sobreesfuerzo suplementario, no es gratuito ni lo trae Amazon en 24 horas.
Sal de tu zona de seguridad que solo te genera monotonía, apatía, desgano y desgaste. Es decir, evoluciona y toma riesgos. No hagas las mismas cosas siempre y esperes resultados diferentes. ¡Jamás sucederá!
¿Por qué algunas personas consiguen lo que quieren y otras no? ¿Está relacionado con cuánto nos conocemos nosotros mismos y lo comprometidos que estamos en alcanzar nuestras metas?
Vivimos tiempos descontrolados. La vida gira a una velocidad inquietante, donde todo es urgente. Yo llamo a esta tiranía contemporánea: la de la velocidad. Donde todo está a un clic de distancia. Nos hemos acostumbrado a que todo sea fácil, a conseguir las cosas con el mínimo sacrificio. Se valora únicamente el éxito, no el esfuerzo.
En muchas ocasiones educamos a nuestros jóvenes acomodándoles la vida para que consigan lo que desean con un sufrimiento mínimo o inexistente. La verdad es que poco les enseñamos de las derrotas, de los inconvenientes, de las frustraciones, de las decepciones, de las veces que les va a tocar caer para volver a empezar otra vez, desprendiendo y volviendo a aprender.
Necesitamos una educación fundada en la resiliencia, en asumir responsabilidades, en saber enfrentar las adversidades con optimismo, con entusiasmo y con fe, en desarrollar el potencial con constancia y paciencia. Desechando la improvisación y diseñando siempre un plan de acción.
Es en el andar pausado, como el caracol, donde se disipan las angustias, las tristezas, los cansancios, los agobios, donde se nutren nuestras ideas y se oxigena el alma. Pero ojo, debemos definir el rumbo, tener una brújula y un mapa, como los antiguos marinos. Definir y marcar objetivos, y objetivos motivantes, ilusionantes. También revisarlos periódicamente.
Quizás las cosas que nos parecen difíciles o imposibles no lo son tanto si nos arriesgamos, si no renunciamos, si no nos resignamos, si nos comprometemos con nuestro propósito, con actitud y con amor, superamos los retos y dificultades que se nos pongan por delante. Solo así avanzaremos, como el caracol, aprenderemos y quizá se abrirán otras puertas inesperadas en nuestro camino de la vida.
Roberto Cabezas Ríos Director de Fundación Empresa Universidad de Navarra
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora