"Pedro Sánchez se encomienda a Bildu"
El presidente está dispuesto a agotar la legislatura y llevarla hasta finales de 2023, aunque sea pactando con partidos que se declaran antiespañoles, como ERC o Bildu

Publicado el 02/05/2022 a las 06:00
Poner la estabilidad del país en un momento crítico en manos de un partido que impulsó la declaración de independencia de Cataluña y del antiguo brazo político de ETA es algo más que una arriesgada apuesta: una irresponsabilidad. Además de incumplir de nuevo aquella promesa del presidente de no pactar con una izquierda abertzale que sigue sin cortar las amarras que le siguen uniendo a un pasado de extorsión y violencia etarra. En medio del mercadeo de apoyos a cualquier precio para salvar cada apurada votación que se ha hecho habitual en el Congreso, parece haber olvidado que no es inocuo blanquear a EH Bildu al tratarla como una fuerza convencional sin que haya condenado el terrorismo. Por muy contra las cuerdas que estuviese para aprobar proyectos estratégicos, ningún Gobierno español ha llegado tan lejos al naturalizar a la izquierda abertzale intercambiando cromos con ella a la luz pública o promoviendo su entrada en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso. El presidente castellano-manchego, el socialista Emiliano García Page, describía con gran acierto lo sucedido: “Se ha puesto de moda meter a los lobos con las ovejas”. El respaldo de EH Bildu al plan anticrisis supone un alivio para el Ejecutivo, pero a costa de rebajar una vez más el listón de la exigencia ética y democrática a la antigua Batasuna. Sánchez tiene otras alternativas, pero parece haberle cogido gusto a jugar con fuego. Ha vuelto a demostrar que sus invitaciones de diálogo al principal partido de la oposición, el Partido Popular de Núñez Feijóo, son meras excusas propagandísticas, porque al final los hechos vienen demostrando que prefiere los votos de Bildu a los del PP. A pesar de que España se encuentra en un momento crítico, y que se hace más que necesario hilar consensos básicos que nos permitan avanzar en materias estratégicas el presidente Sánchez sigue adelante, aunque sea a costa de acompañarse de los enemigos de la democracia española.