"Este 2022 está superando a su homo antecesor por goleada"

Publicado el 27/03/2022 a las 06:00
Si la teoría del Big Bang es cierta, a la gran explosión primigenia le corresponderá una contracción que reducirá el Universo al tamaño de un átomo. Como la sístole y la díastole de un gran corazón cósmico. La actualidad es menos lírica que la astrofísica, pero funciona con las mismas premisas de la cardiología universal. A veces, la actualidad se contrae y hay que escarbar para encontrar un tema más o menos apetecible. Ahora la actualidad se ha expandido por encima de nuestras posibilidades y el corazón informativo bombea sangre, no solo en sentido metafórico, a todos los confines del comentario, la tertulia radiofónica y la glosa costumbrista. En tales circunstancias, el columnista tiene dos opciones, contraerse y escribir una redacción colegial sobre lo bonito que es ser pacifista de boquilla o expandirse como un globo para dar cabida a una columna de tanques rusos, una calima saharaui, un rey emérito que empieza a recordar a Benny Hill, un presidente gomoso y un paro de transportistas, antes conocidos como camioneros, dispuestos a cambiar leche por gasolina. No quisiera pasar por frívolo, pero no me dirán que este 2022 está superando a su homo antecessor por goleada. La guerra ha servido a la derecha y a la izquierda. A los primeros de espantosa cortina informativa para que la crisis del PP se esfume de las tertulias y Pablo Casado se vaya de puntillas al limbo de los políticos, junto a su tocayo Iglesias. El PSOE usa la guerra como letanía argumental de todos los males económicos pasados, presentes y futuros. Aún no acabamos de entender el vergonzoso abandono del Sáhara, aunque el Gobierno se ha caído del guindo y ahora descubre que Marruecos “no es de fiar”. Escucho, leo, investigo, pero nadie sabe explicar la causa del cambio en política exterior. Es evidente que España tiene muchos granos, pero el del culo es el más peligroso por necesario: es el tapón que mantiene a raya a los modernos almorávides con kalahsnikov. A todo esto, ¿para cuándo una manifestación en favor de los saharauis?