"Las preocupaciones se centran en la interrupción del gas natural en un mercado ajustado y una geopolítica tensa"

Publicado el 06/03/2022 a las 06:00
El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, dejó claro ante la Eurocámara que no van a cambiar los derechos humanos por el gas ruso. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó anteriormente que la UE está preparada para enfrentarse a un corte abrupto del gas ruso por la crisis en Ucrania. Las preocupaciones se centran en la interrupción del gas natural en un mercado ajustado y una geopolítica tensa. Los precios europeos del gas son más de cuatro veces más altos que hace un año y aumentaron un 30% el día de la invasión rusa de Ucrania, una situación que está ejerciendo presión sobre los hogares y las empresas, como los fabricantes de fertilizantes y los productores de metales, que utilizan mucha energía. La UE está tomando medidas por un cambio hacia la importación del gas natural licuado principalmente de EEUU.
Históricamente, los mayores volúmenes de gas natural (95% metano) que se vendían en Europa eran principalmente rusos -argelinos en España-, a través de gasoductos y mediante contratos a largo plazo que duraban varias décadas. En las tuberías, el gas se transporta. Sin embargo, para trasladarlo al otro lado del planeta sin gasoducto, es necesario hacerlo en forma de gas natural licuado (GNL). Para ello, se requiere una infraestructura colosal y, lógicamente, con un coste más alto: es necesario enfriar el gas a - 161 ° C para licuarlo, y luego transportarlo en enormes barcos de GNL (metaneros), y luego regasificarlo a su llegada en una nueva terminal. De ahí el nombre de “gas natural licuado”. Una revolución silenciosa ya estaba transformando el mercado del gas con mayor presencia del GNL en el comercio global. Varios factores explican este cambio: en primer lugar, el consumo mundial de gas ha continuado aumentando significativamente. Solo el GNL está creciendo un 5% anual, y se espera que este aumento continúe durante los próximos años.
En varios países, el gas natural se está haciendo cada vez más importante para obtención de la energía, y no solo en la calefacción, reemplazando otros combustibles fósiles. Ello se debe a que la combustión de gas natural emite aproximadamente la mitad de dióxido de carbono que el carbón y un 30% menos que el petróleo, así como muchos menos contaminantes. En China, el deseo de reducir los efectos negativos del carbón en el medio ambiente está llevando a Pekin a importar volúmenes cada vez más grandes de GNL. En EEUU, los enormes descubrimientos del gas natural no convencional de lutita o esquisto/pizarra (por fracturación hidráulica, método criticado por los defensores de medioambiente) han reducido drásticamente los precios y generalizado el uso del gas en la industria y la producción de electricidad, hasta el punto de competir fuertemente con el carbón. Los europeos saben que, al activar sus medidas sancionadoras contra Rusia por la invasión de Ucrania, Moscú podría decidir, en represalia, usar el arma del gas -algo descartado actualmente, excepto en caso de eliminar a los bancos rusos que permiten comprar el gas de la red interbancaria Swift. El 46,8% de las importaciones de la UE procedían de Rusia en el primer semestre de 2021. En Hungría, Austria, Finlandia, Romania, Bulgaria, Chequia, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia y Letonia, casi el 80% procede de Rusia; Es más del 50% en Alemania, Suecia y Polonia; de algo más del 20% en Francia e Italia y del 0% en España. Nuestro país no depende del gas natural ruso, a diferencia de gran parte de Europa, pero se podría ver lastrado por un aumento de la inflación
Para no depender del gas ruso en caso de conflicto, Europa necesita todavía estar equipado con la infraestructura necesaria. Alemania no tiene una terminal de GNL. Uno de los países europeos que quiso liberarse muy rápidamente del gas ruso es Polonia. Ya en 2006, comenzó a construir una terminal de GNL en el Mar Báltico, que comenzó a operar en 2016. España cuenta con la mayor capacidad de regasificación de gas licuado de todos los países europeos con 6 plantas - Reino Unido, Francia y Turquía cuentan con 4 e Italia con 3...- Además tiene conexiones de gasoducto con Francia y otro en los planes de la OTAN entre España y Alemania para aliviar la dependencia del centro de Europa del gas ruso.
Alemania anunció el 22 de febrero que suspende la autorización del gasoducto Nord Stream 2; se suponía que suministraría a Alemania la mitad de su gas a través del Báltico sin pasar por Ucrania. La situación actual aconseja aumentar los esfuerzos para asegurar el suministro del gas natural en Europa aparte de intensificar la producción de energías renovables en una estrategia de sostenibilidad energética. Se ha solicitado más gas a Argelia y más GNL a Qatar, Egipto, Azerbaiyán y Nigeria. El camino es inventar una verdadera “Unión de la energía” para la UE.
Mahmoud M. Rabbani Doctor en ciencias químicas. Director de sustainable development over-seas programme