Pelota
La lectura de una despedida memorable
El adiós de Oinatz en el Labrit dejó otra pincelada, la pitada monumental de la grada a Arguiñano y a Baiko


Publicado el 28/02/2022 a las 06:00
Con el adiós de Oinatz Bengoetxea el sábado del Labrit se cerraba la trayectoria de un pelotari único por su juego, carisma y carácter. Se terminaba la etapa de una generación que ha marcado la pelota. Quitando la despedida de Olaizola II hace unos meses, que tuvo otro toque, hacía tiempo que no se vivía tanta emoción envuelta con un ambiente tan intenso en el Labrit.
La mano profesional necesita de nuevos mitos, de pelotaris como Oinatz, que no dejen lugar a la indiferencia, que apasionen y enganchen a la grada. No es solo una cuestión solo de títulos -hay campeones sin tirón-, sino de la peculiar pócima preparada con buen juego, una técnica depurada, un golpe especial, una personalidad que arrastre y carácter en la cancha. Esa pócima puede aparecer o trabajarse.
El adiós de Oinatz en el Labrit dejó otra pincelada, la pitada monumental de la grada a Arguiñano y a Baiko. Un aviso a navegantes. El pelotazale es el cliente, es el que al final da y quita en este negocio. Y quiere a sus ídolos.