Cara a cara
Azud de Santa Engracia: demoler o recuperar
El futuro del azud de Santa Engracia en Pamplona sigue en el aire. El debate se centra en recuperar el flujo natural del Arga o mantener la presa. Puede participar en el debate y dejar su opinión entrando en diariodenavarra.es


Actualizado el 06/02/2022 a las 21:05
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“Que el Arga fluya con el menor número de obstáculos”
La ruinosa presa de Santa Engracia está generando mucha controversia durante los últimos años. Se trata de una presa en desuso que perteneció al Ayuntamiento de Pamplona y que ha revertido al Estado. A causa de una riada en 2018 y de falta de mantenimiento como consecuencia de su abandono, esta presa se rompió y el agua embalsada se vació.
¿Cuáles son las razones por las que desde Ríos con Vida defendemos que el Arga fluya con el menor número de obstáculos? Estas razones son ambientales y de seguridad, dado el evidente estado de degradación de nuestros ríos y del riesgo que suponen las obras ruinosas que además agravan los efectos de las riadas al elevar la lámina de agua, como reconoce el propio Ayuntamiento de Pamplona. Así lo demuestran estudios científicos apoyados por un creciente número de proyectos de restauración fluvial, con el amparo del Derecho de Aguas nacional y de la UE: de hecho, eliminar las obras tras la extinción concesional es una obligación legal.
De hecho, Navarra es una de las regiones pioneras de España en haber trabajado más y mejor por la eliminación de obstáculos en los ríos, lo que ha mejorado ríos como el Bidasoa, donde los salmones son capaces de llegar a Elizondo después de más de 200 años, aunque queda trabajo por hacer con presas que provocan inundaciones, como la de San Tiburcio, la cual afecta gravemente a la localidad de Santesteban.
En el caso del Arga, la zona afectada por la presa de Santa Engracia ha mejorado de manera radical desde que el agua fluye: el cauce se ha estrechado, ha recuperado su dinámica con un agua fluyente, se han eliminado malos olores y mosquitos, a la vez que las especies invasoras de peces que existían en el tramo se han reducido considerablemente, siendo recolonizado por especies autóctonas. El ejemplo del Manzanares en Madrid muestra el camino a seguir.
Ante las actividades de remo y pesca que en la zona de aguas quietas se realizaban, consideramos que resultaría mucho más sencillo solicitar permiso a la CHE y mover la caseta del Club Náutico a otra zona del río Arga, que reparar una presa que está totalmente en estado de ruina y sobre la que carecen de todo título jurídico, al igual que el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma.
El caso de los pescadores es mucho más fácil de resolver porque el material que mueven es bastante menos voluminoso. Hay que decir aquí que hay otros remeros que prefieren que la presa no esté ya que usan aguas vivas y las presa les estorban en su fluir por el río, y que hay otros pescadores que prefieren practicar su actividad en aguas fluyentes, así que esto afecta a un determinado colectivo, no a todo el colectivo de remeros y pescadores como se ha querido muchas veces destacar.
Busquemos una solución a los remeros, quitemos la presa y guardemos si queremos los estribos con información histórica de que allí hubo una presa y qué usos tuvo. Pero no la reconstruyamos porque ese apaño en nada se va a parecer a lo que allí había. Las soluciones a la gente con un mero interés por su rotura considero que son más fáciles de solucionar que gastarse dinero público en reconstruir algo que está en un estado de ruina deplorable, debido de hecho a la dejadez histórica de quien fue su antiguo propietario. En todo caso, ¿quién se hará responsable de los riesgos de una obra ruinosa y que provoca riesgos?
Jorge Teniente Vallinas Doctor Ingeniero en Telecomunicación y responsable de Ríos con Vida en Navarra.
“Se debe restaurar la presa de Santa Engracia”
El Ayuntamiento de Pamplona está gestionando la autorización de la Confederación del Ebro para la restauración de la Presa de Santa Engracia. Creo que es una buena medida , ya que esa presa forma parte de la historia de la ciudad desde el siglo XIII. Además es la presa más antigua y con mejor estructura de todas las que hay en el Arga a su paso por Pamplona. Es más antigua que la Catedral, que las murallas y que todos los edificios de Pamplona, salvo, quizá, la Cámara de Comptos, que también es del siglo XIII. Su trazado figura en todos los planos antiguos de Pamplona, como en el de 1719 y en el de 1882. En sus seis primeros siglos su función fue crear un desnivel para el accionamiento de molinos y centrales eléctricas. En 1888 se instalaron, en el edificio del molino, dos grupos eléctricos de 150 CV para generar energía para el alumbrado público de Pamplona. Fue la primera central hidroeléctrica de suministro a Pamplona. Actualmente, y desde hace más de 50 años, el embalse que crea la presa es utilizado por los miembros del Club Náutico de Navarra para sus entrenamientos y competiciones. La presa ha tenido reparaciones, modificaciones y mejoras a lo largo de los siglos. La sección actual es un plano inclinado de piedra vista, con la coronación vertical, también en piedra vista. Tiene una altura del orden de 1,50 a 2,00 m y el embalse que genera, dada la pendiente del cauce del río, es, evidentemente, insignificante, por lo que los “terribles efectos ambientales negativos” que provoca, según los informes fundamentalistas habituales, son una risa. Aplicando criterios ambientales similares habría que demoler la Ciudadela, ya que ha perdido su función defensiva, y así recuperar el terreno natural.
En las avenidas “desaparece”, como puede apreciarse en las fotos de las crecidas. Es decir que la presa no afecta a la lámina de agua en las avenidas, y por tanto no crea afecciones hacia aguas arriba, ya que, la cota de agua del río en ese tramo, la establece el puente de Santa Engracia, que, como es habitual en estos ríos, es la sección critica que regula, hacia aguas arriba, la lámina de agua en las avenidas.
Viendo las fotos del cauce con la presa rota se aprecian los “gigantescos” depósitos sedimentados por arrastres durante los más de 700 años de funcionamiento del embalse, que deben ser, al parecer, un drama ecológico. Depósitos que, sin embargo, no impiden, cuando la presa está en servicio, el funcionamiento de las piraguas de los remeros que utilizan ese tramo para su entrenamiento.
Concretando lo anterior podríamos decir:
-Es el monumento más antiguo de Pamplona.
-Es un hito en la historia energética y deportiva de la ciudad.
-La poca altura de la presa, del orden de 1,50 a 2,00 m, crea un embalse muy reducido.
-No da lugar a aumento de lámina de agua en las avenidas.
-La poca cantidad de depósitos acumulados en sus más de 700 años de funcionamiento hace ver que los “problemas ambientales” de su funcionamiento son muy reducidos por más que informes fundamentalistas los quieran magnificar.
-Dada su singularidad debiera tramitarse su protección, con Grado 2 del Plan General, con mucha mayor razón que algunos de los edificios que ya la tienen y también tramitar la declaración de Bien de Interés Cultural.
Por todo ello se debe restaurar, con una obra que mantenga el diseño de piedra vista en el paramento de aguas abajo y en la coronación. La parte que no quede vista podría reconstruirse con soluciones y materiales actuales, de modo que dure otros 700 años, en los que se amortizará holgadamente el gasto que ahora haya que realizar. En caso de que se considere oportuno podría construirse, en algún punto de la presa, una escala de peces, con características adecuadas a las especies que se considere conveniente que la deban atravesar. Se debe reponer la compuerta del vaciado del embalse existente en su estribo izquierdo. Debemos transmitir la Presa de Santa Engracia a las generaciones siguientes, por lo que repararla es una responsabilidad de esta Corporación Municipal.
Francisco Galán Soraluce. Ingeniero de Caminos