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"Así estamos, como el Mayor Tom de la canción 'Space Odity' de David Bowie"

La actualidad no nos echa una mano a los columnistas a la hora de inspirarnos. Los telediarios empiezan a ser intercambiables: el ministrillo Garzón y su rebelión en la macrogranja; la pandemia y su vocación gripal; Djokovic y su culebrón serbio; y el Real Madrid que le gana por quinta vez consecutiva un clásico al Barcelona. Nada nuevo bajo el sol. Quizá, la única novedad sean las declaraciones del excomisario Villarejo, que no se resigna a ser un Garganta Profunda de tebeo aunque se tape con una carpeta del cole y trate de esconderse bajo una gorra de los Peaky Blinders y gafas de Rompetechos. Al otro lado de los Pirineos no termina de cuajar un continente normal, y eso que se nos olvida con demasiada frecuencia que vivir en este invernadero de flores raras llamado Europa nos da bula para hacer el ridículo mientras que prácticamente en el resto del mundo no tienen mucho tiempo para ser antivacunas, votante de Vox, animalista o fiel camisa parda de EHBildu. Cierto que aquí tenemos a Sánchez, pero en el Reino Unido el primer ministro, ese pollito con apellido de champú que siempre parece recién sacado de la incubadora, tiene que pedir perdón por organizar un fiestorro al estilo turista inglés en Benidorm mientras los súbditos de su graciosa majestad tomaban el té confinados. Sin embargo, Sánchez monta todas las semanas un nuevo intercambio de cromos por un puñado de votos y aquí nadie le monta una manifestación porque manifestarse contra el PSOE es de fascistas, aunque seas ganadero o pagues una factura de luz ultrasónica. No se quejará Sánchez; con tanta oratoria de masaje tailandés ha conseguido un país sonámbulo en el que defender la Constitución del 78 te convierte en un fascista, un casposo, un rancio. Quien se salga de las estrictas líneas de la neoizquierda 2.0 y su batalla cultural será arrojado a las tinieblas exteriores. Y así estamos, como el Mayor Tom de la canción “Space Odity” de David Bowie, que daba vueltas en una lata espacial rumbo a los confines del universo. Y tan contentos.
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