"El Gobierno convertido en jugador número doce, dándolo todo"

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Jose María Romera

Actualizado el 28/11/2021 a las 10:15

El próximo 3 de diciembre la presidenta del Gobierno de Navarra entregará la Medalla de Oro de la comunidad al Club Atlético Osasuna. La medalla es, según reza el decreto regulador de su concesión, la principal condecoración de la Comunidad Foral, y está destinada a premiar “a las personas, instituciones, entidades o colectivos cuyos méritos en la defensa, protección o fomento de los intereses de Navarra resulten estimados por el conjunto de la sociedad”. Así que ahí estamos, fomentando los intereses del viejo reino a balonazos. Que la distinción de este año recaiga sobre un club de fútbol es un indicador del rumbo que vienen tomando últimamente los asuntos públicos, más atentos a la agitación circense que a la acción en favor del bien común. No debería extrañar que las gentes de la política premien a las gentes del espectáculo y el entretenimiento: a fin de cuentas, todo queda en familia. Pero la decisión de distinguir a un club de fútbol por encima de los científicos, pensadores, empresarios, artistas, investigadores o profesionales diversos con quienes la comunidad está en deuda no se explica solo por afinidad corporativa. Responde también a la tensión emocional de estos tiempos que parecen cabalgar a lomos de una sentimentalidad desbocada. Cada vez que la retórica futbolera se descontrola y sostiene que cierto club es más que un club, acto seguido viene la misma aclaración: es un sentimiento. Como no es costumbre precisar de qué clase de sentimiento se trata, entonces el oyente suspende el criterio y se queda con la impresión, vaga pero intensa, de que el club tiene que ser la repanocha, algo formidable, una entidad que tras sobrepasar los límites de lo racional ha ingresado en la esfera superior de los mitos sagrados. ¿Cómo negarle los homenajes? ¿Cómo no ceder a la tentación de envolverse en su bandera y, aparte de quedar bien con todo el mundo, esperar la pertinente retribución por esa bella mueca demagógica? Ah, el cálido Osasuna. El valiente y luchador Osasuna, cuyo once defiende los colores con brío arrollador tal y como cuenta la leyenda. Y el Gobierno convertido en jugador número doce, dándolo todo, hasta el punto de hacer de la venerable Medalla de Oro de Navarra una baratija.

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