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"¿Diez años sin ETA?"

“El discurso del odio que nutrió a la organización terrorista está aún vivo y presente en una parte de la sociedad vasca” (Marta, hija mayor de Fernando Buesa)

Qué queda de la banda en el País Vasco, tras diez años desde que ETA anunciara el fin de su actividad terrorista?, le preguntan en El Confidencial a Teo Uriarte, que de estas cosas sabe más que nadie, siendo más libre que nadie. Y responde:
-“Queda su discurso y su creciente presencia política. Un discurso más libre que nunca en su exposición ante la opinión pública. Expuesto con toda contundencia por sus representantes políticos EH Bildu, la segunda fuerza en el País Vasco, legitimada, además, públicamente en toda España por su alianza con el actual Gobierno. Hay que destacar que constituye el discurso cultural dominante. Otras formaciones políticas, como Podemos, PNV, incluso el actual PSE, asumen parcialmente el discurso nacionalista radical que ETA ha producido a lo largo de su existencia. Esta es la situación actual”.
De no muy distinta forma responde Marta Buesa, la hija mayor de Fernando, en otra entrevista en el mismo diario:
-“El discurso del odio que nutrió a la organización terrorista está aún vivo y presente en una parte de la sociedad vasca. Se recibe a los presos de ETA que salen de la cárcel y regresan a Euskadi con homenajes [¡no ongietorris!] en la calle; las placas colocadas en recuerdo de las víctimas son saboteadas, se pintan, se rompen y se dañan una y otra vez; en muchísimos lugares se mantienen las pintadas que recuerdan a ETA o se hacen pintadas nuevas…”
Y, después de recordar dos casos recientes de violencia física en Vitoria contra un universitario y un militante del PP, y preguntada sobre el grado de convivencia entre los vascos en los últimos tiempos, confiesa decepcionada:
-“Sinceramente, creo que estamos igual que hace diez años. No siento que haya habido un cambio a mejor, más allá de palabras y buenas intenciones”.
Las víctimas del terrorismo etarra han visto y oído varias veces, estos últimos días, al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, gloriarse como principal autor del fin del terrorismo de ETA. Pero ellas, y otros muchos junto a ellas, no se lo creen, y hasta les avergüenza. Teo Uriarte, que estuvo cerca de todos aquellos acontecimientos, se atreve a dar una interpretación muy distinta:
-“Es la derrota policial, especialmente la protagonizada por la Guardia Civil, el elemento determinante que lleva a ETA a la declaración de su disolución. Hay que incluir también la Ley de Partidos, que minaba seriamente el futuro del brazo político de ETA. Es por el contrario, la negociación que Zapatero potencia, cuando ETA está agónica, la que facilita la superación de la hecatombe que para el nacionalismo hubiera supuesto su derrota, facilitando por todos los medios -contradiciendo al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo- la legalización del brazo político de ETA. Mientras la policía actuaba con destacada eficacia, la negociación daba árnica al cadáver de ETA, excusando su artificial existencia en una mesa de negociación la necesidad de ofrecer una salida política al brazo político de ETA”.
Según el mismo autor, lo que se estaba pergeñando era la creación de una alianza, un nuevo bloque político, al socaire de las nuevas experiencias latinoamericanas, es decir, el bloque que hoy forma el sostén parlamentario de Sánchez.
Sobre la actuación de la sociedad civil circundante y sobre la actuación de los Gobiernos, tanto nacional como autonómicos, las víctimas del terrorismo y los autores que recogen su opinión no desentonan apenas en sus reflexiones. Teo Uriarte estima que, “aunque militarmente ETA fuera derrotada”, final que se negaba a aceptar, “políticamente salió vencedora tras un proceso de negociación con el Gobierno y entidades internacionales, que acabó otorgando la legalización a sus sucesores”. Estima igualmente que “lo agradeció efusivamente la sociedad vasca porque declaró que dejaba de matarnos”. En Euskadi, según él, “no existe conciencia ni memoria de lo que ETA ha supuesto como tragedia”. Al contrario, existe “una meritoria visión y enaltecimiento público sobre lo que ETA ha supuesto y supone”. Mientras el PNV “va a lo suyo”.
Marta Buesa habla de una sociedad vasca “traumatizada”; durante décadas “indiferente”, cuando no “cómplice”. Y, aunque reconoce que los mensajes públicos de rechazo son hoy mayoritarios, piensa que “ha llegado un punto en el que no tienen ningún valor, si no van acompañados de actuaciones dirigidas a afrontar, de una vez por todas, el radicalismo que persiste en la sociedad vasca”. Y, si bien valora las nuevas leyes de protección, nuevos medios y nuevas iniciativas, echa en falta “un liderazgo institucional sólido”, “un gran pacto social y político por la memoria y la convivencia”, y “un referente moral público para construir una convivencia sana”, que no deje “sola a la sociedad y abandonadas a las víctimas”.
Y ¿para qué hablar de Navarra? Los hechos a la luz del día hacen innecesaria explicación alguna.
Víctor Manuel Arbeloa Escritor
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