“La turra planetaria considera que todos los animales son muy listos menos el ser humano”

Actualizado el 26/09/2021 a las 23:07
Anda la tertulianía apurando la diferencia entre el magma y la lava, el coeficiente de viscosidad y la temperatura de la colada. Es fundamental, importante y muy necesario señalar que la chimenea de humo alcanza los quinientos metros o quizás sean tres mil. La crónica del volcán de La Palma cojea porque no se le puede echar la culpa al ser humano y su odiosa -dicen- manera de estar en el mundo. Se anda buscando sin encontrar la forma en la que las personas, con su desmedido e inconsciente impulso de desarrollarse en contra de su entorno, habrían sobrepasado algún límite físico o moral que provocara la ira de la Madre Tierra, pues Madre Tierra no hay más que una, y menos mal. Ya estábamos esperando que de detrás de algún sofá de la tele saliera alguien a sostener que la naturaleza de nuevo nos estaba dando algún mensaje que no habíamos sabido escuchar antes y que seguramente se refiere a que la habíamos ofendido en esto o lo otro. Dicen que nos merecemos todo, por qué no también que se abra la corteza y engulla entre sus fuegos la casa y la huerta del abuelo. La turra planetaria considera que todos los animales son muy listos menos el ser humano, que es terriblemente estúpido, al parecer. Es decir, que el pájaro y el caballo y la oveja gozan de una suerte de conciencia del universo y en cambio, el hombre -que diseñó el sismógrafo y los modelos matemáticos para predecir erupciones- se conduce poco menos que como un mono borracho y así no entiende lo que la Tierra le quiere decir. Por su homínida sordera se acerca a su extinción. Se supone que también la naturaleza advirtió a los dinosaurios, pero andarían entretenidos en su festín desmesurado de carne y de hierba. Se supone que ahora nos está diciendo algo, quizás algo relativo a las flatulencias. Puestos a trazar metáforas que nos hagan comprender el verdadero sentido de una erupción volcánica, coincido con Pedro Herrero en que la más acertada es que la Tierra, de vez en cuando, se tira un pedo.