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“El chico aprendió lo suficiente como para leer y escribir a la novia. ¿Se puede dar mayor muestra de amor?”

Avatar del Lucía BaquedanoLucía Baquedano22/08/2021
Fue una gran noticia el que en 1946 solo se hubiera presentado un analfabeto entre los 451 mozos que fueron tallados para el servicio militar. Para enorgullecerse ¡sí señor! del grado de cultura alcanzado en nuestra tierra. Esperanzador además, porque si en 1946 solamente un mozo no sabía firmar, seguro que en 1947 todos lo harían. Esto me ha llevado a recordar que en toda mi vida solamente he conocido a una persona analfabeta, fue allá por mis lejanos veinte años. Lo sorprendente es que era una chica de mi misma edad, que además se mostró avergonzada de no saber leer. Me ofrecí a enseñarle yo misma, incluso le dije a qué hora podía venir a mi casa para tranquilamente, ponernos manos a la obra. Me dijo que lo pensaría, pero no se decidió, por lo que supongo que nunca aprendió y jamás pudo leer un libro. Conocí a otra mujer, esta mayor que yo, cuyo marido siendo novio aprendió a leer en la mili, ya que ella se negó a escribirle y también a que él lo hiciera si tenía que acudir para ello a algún compañero, ya que celosa de su intimidad no quería hacer partícipe a nadie de lo que ellos decían o pensaban. Así que el chico aprendió lo suficiente como para escribir y leer a la novia. ¿Se puede dar mayor muestra de amor?
Todo esto parece ahora tan lejano e irreal que seguro que ya a ningún aspirante a soldado, cuando va a inscribirse, se le preguntará si sabe leer. Pero como el mundo avanza a increíble velocidad, mucho temo que nos amenaza otro analfabetismo: el de la tecnología, y que pronto será como tal considerado, quien no domine un ordenador. Yo misma empiezo a verme en esta condición, ya que editoriales, bancos y centros oficiales empiezan a pedirme más de lo que soy capaz de dar, por lo que me veo forzada a pedir la ayuda de mis hijos, pues mucho de las nuevas tecnologías me suena a chino, y aunque todavía no me avergüenzo como aquella veinteañera de mis tiempos, pronto lo haré, porque entre unos y otros me voy convirtiendo en una analfabeta de nuestros días.
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