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"¡Qué suerte tenemos los aficionados a la lectura!"

Avatar del Lucía BaquedanoLucía Baquedano08/08/2021
Qué suerte tenemos los aficionados a la lectura!, me dijo una persona que como muchos de nosotros encuentra en los libros la salida que se precisa en algunos momentos de la vida, como el que vivimos ahora, ya que por causa de la pandemia vemos menos a familiares y amigos y nos hemos hecho más caseros.
Mi amiga tenía razón porque un libro hace que la historia que nos aguarda en su interior se convierta en nuestra y llene de gozo las horas del descanso, y, ¡qué alegría si ese libro nos gusta, si deseamos terminar rápido cualquier cosa que estemos haciendo para poder seguir leyendo y disfrutando de lo que el autor nos cuenta.
Este verano me encontré con un buen montón de libros esperándome. Ser una familia grande, y además lectora tiene muchas ventajas, y una de las principales es recomendarnos y también pasarnos unos a otros los libros que vamos leyendo, para después comentarlos. Extrañarse con El hombre de la dinamita, tan distinto a los otros de Henning Mankell; reencontrarse con Daphne du Maurier, tan leída en mi juventud y que ya tenía casi olvidada hasta sumergirme en El chivo expiatorio que es el que estoy leyendo ahora. Sorprenderse con Las holgazanas, una novela de mi amigo Manuel Horno; disfrutar releyendo Matar un ruiseñor de Harper Lee, toparse con decenas de libros, de la mano de Stefan Zweig que nunca decepciona, en Encuentros con libros; y ver con un sentimiento encontrado de pena y alegría, como la pila de los no leídos todavía, va bajando.
Recordando a quien se consideraba afortunada por tener afición a leer, me he dado cuenta de que también yo lo soy, porque los libros, aunque no todos los que leo me gustan, siempre han estado conmigo. Me han emocionado y hecho sonreír y soñar, intrigado, enseñado y acompañado, ¿cómo no voy a sentirme afortunada por esa afición que llena tantos huecos que sin libros estarían vacíos?
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