"Cinco euros una teja"

Actualizado el 02/08/2021 a las 10:33
En mi juventud se esperaba con alegría la fiesta de la Virgen de las Nieves, para acudir a su encuentro en medio de Irati y acompañarla en su salida anual de la ermita, tras haber hecho a pie, bien calzados, el trayecto desde Orbaiceta u Ochagavía, con un alto para reponer fuerzas almorzando a mitad del camino. Desde entonces, los antiguos asiduos a la romería hemos envejecido, y si vamos en este día o cualquier otro, lo hacemos en coche hasta donde este puede llegar y nos dejan nuestras menguadas fuerzas.
En alguna ocasión y desde esta ventana llegué a lamentar el mal estado en que se encuentra la ermita, para alegrarme posteriormente al haberme enterado de que impulsada por un grupo de personas, la restauración lleva buen camino, y pronto la ermita de la Virgen de las Nieves volverá a lucir y acogernos como antes.
Mas, como todo en la vida, esto cuesta dinero y por eso, los amigos de la Virgen de Irati han tenido la buena idea de poner precio a las tejas que cubrirán ese templo, para que cada una sea financiada por los que nos hemos lamentado de la ruina a la que parecía abocada la ermita. Cinco euros una teja. No es mucho dinero para tapar la gotera que sin ella se originaría. Y usted y yo podemos sufragar una teja, o dos, o cinco, o veinte, según nuestras posibilidades.
Es una hermosa manera de contribuir para frenar el deterioro de lo que muchos queremos tanto. Y, ¿se imaginan? Ir un día a Irati, acercarnos gozosos a la ermita restaurada y mirando su tejado de tablillas poder decir con cierto orgullo que la tercera teja de la cuarta fila es cosa mía. La puse yo siendo joven tras pensar que no basta con decir ¡qué pena! al ver que algo nuestro se hunde. Por eso estaría bien que los artífices de la idea hicieran público el lugar que recibe los donativos para que cualquier persona interesada pueda hacer el suyo y, así pronto, el tejado, la espadaña y los muros luzcan de tal modo que en próximas visitas ya no digamos ¡qué pena!, sino ¡qué alegría!