“Ocho años en los que los grupos parlamentarios han pasado olímpicamente de renovar la institución, ya sea por inutilidad o por desidia”

Actualizado el 05/06/2021 a las 06:00
No es el día de la marmota, pero se le parece. Un año más, el Defensor del Pueblo de Navarra, Javier Enériz, compareció en el Parlamento para presentar el informe anual de la institución correspondiente a 2020. Los grupos se dedicaron a agradecer su trabajo y defender la figura del Defensor, igual que en los últimos catorce años. Desde marzo de 2007, y estamos en junio de 2021. En 2013 pasó a estar en funciones. Ocho años en los que los grupos parlamentarios han pasado olímpicamente de renovar la institución, ya sea por inutilidad o por desidia. Son incapaces de ponerse de acuerdo para nombrar a un nuevo Defensor. Los grupos parlamentarios, con su abandono, son los primeros en poner en duda la necesidad y eficacia de la institución. Porque tampoco le facilitan su tarea, hasta el punto de que ahora se muestran favorables a establecer una regulación para que las Administraciones colaboren con el Defensor. Y así hasta el año que viene.