"Ya quisieran estos descerebrados tener un uno por ciento de la calidad humana del cabo fallecido"

Actualizado el 01/05/2021 a las 06:00
Que en las redes sociales circula mucha basura no es nuevo. Los más bajos instintos humanos han encontrado en ellas la impunidad y el anonimato. Como quienes se mofan de la muerte del cabo del acuartelamiento de Aizoain, fallecido la semana pasada tras haber sido vacunado contra la covid. Por el hecho de ser militar. Estos valientes feisbuqueros son de la misma calaña que los que se burlaban y aplaudían la muerte del torero Víctor Barrio en la plaza de toros o esos que se escudan en la clandestinidad que les ofrecen las redes para amenazar e insultar. Hay que ser muy mala persona para no tener una mínima empatía con alguien que ha sufrido una desgracia o con la familia que llora su muerte. Las redes sociales no pueden seguir siendo un espacio para delinquir, amparándose en la libertad de expresión. Ya quisieran estos descerebrados tener un uno por ciento de la calidad humana del cabo fallecido y de su familia.