“Utilizar la coacción a los trabajadores y sabotear la maquinaria nos retrotrae a épocas de infausto recuerdo, de intimidación y violencia”

Actualizado el 30/04/2021 a las 06:00
En plena década de los años 20, de este siglo XXI, nos encontramos de nuevo con los viejos métodos de las amenazas, el acoso y sabotaje, tan conocidos por estas tierras. Es la denuncia de los empresarios de la construcción por las obras del proyecto de Aroztegia, en Lecaroz. Nadie está obligado a mostrarse de acuerdo con un proyecto que no le gusta, pero utilizar la coacción a los trabajadores y sabotear la maquinaria nos retrotrae a épocas de infausto recuerdo, de intimidación y violencia. En una sociedad democrática no existe hueco para la impunidad. Y las administraciones públicas -Ayuntamiento de Baztan, gobernado por Bildu, y Gobierno foral- no pueden ser ajenas a los ataques que están sufriendo los trabajadores de la empresa encargada de las obras de urbanización. Su responsabilidad es garantizar las obras y proteger a los trabajadores. Porque para dar cauce a la oposición está la ley y los tribunales. Nunca las amenazas y las agresiones.