“Clase política y ciudadanos deben entender que la deuda no puede ir a más sin comprometer la recuperación”
La deuda del conjunto de las administraciones públicas alcanzó el 120% sobre el PIB en 2020. Clase política y ciudadanos deben entender que no puede ir a más sin comprometer la recuperación

Actualizado el 01/04/2021 a las 06:00
La deuda del conjunto de las administraciones públicas alcanzó el 120% sobre el PIB al cierre de 2020, al incorporar las deudas de la Sareb (entidad pública que recogió las deudas de las cajas intervenidas) por indicación de Eurostat. La pandemia disparó la deuda pública hasta 1,346 billones de euros. También porque 2019 ya acabó con un endeudamiento del 95,5% del PIB. La necesidad de atender a los efectos económicos y sociales del coronavirus con gastos imprevistos presupuestariamente y el saldo negativo del crecimiento explican una situación que se mantendrá durante el primer semestre de 2021, y que difícilmente podrá corregirse el resto del año. La composición de la deuda permitiría afrontar el pago con no poco esfuerzo si experimentamos una recuperación vigorosa a partir de 2022 y si el crecimiento europeo se presenta robusto tras la inmunización vacunal. Pero puede actuar como un lastre duradero, capaz de limitar sobremanera el margen de actuación del sector público rebajando su poder inversor si las necesidades sociales se perpetúan como consecuencia de inercias pandémicas globales. Como ocurre con el déficit público, la imputación de la inmensa mayoría de la deuda a la Administración central ofrece un retrato equívoco sobre la vertiente territorializada del endeudamiento nacional. La presencia de la deuda autonómica tanto en la columna correspondiente al Estado central como en el desglose por comunidades no acaba de reflejar la distribución de la financiación conseguida a cuenta y las responsabilidades contraídas por cada institución de gobierno. Lo que contribuye a una asunción difusa de los compromisos derivados del endeudamiento y, en esa medida, a dilatar la contención del pasivo público. Durante 2021 las administraciones deberán continuar asistiendo con medidas de emergencia a la economía, al empleo y a las necesidades de las familias. Y la recaudación tributaria se resentirá tanto que les será imposible reducir la deuda. Es importante que la clase política y los ciudadanos asuman que la deuda no pueder ir mucho más allá sin comprometer seriamente la recuperación. Máxime cuando la pandemia sigue sin control.