"No puede darse por sentado que la sociedad comparte valores inquebrantables en torno a la igualdad de género"
Las mujeres hicieron oír sus demandas pese al virus en un 8-M sin manifestaciones multitudinarias pero con infinidad de protestas por los derechos pendientes

Actualizado el 09/03/2021 a las 06:00
El8-M dio lugar ayer a infinidad de actos de sensibilización frente a las manifestaciones masivas de otros años, cuando la pandemia de la covid-19 todavía no había trastocado la normalidad y no se contemplaban conceptos como el de la distancia o los aforos. Se celebraron concentraciones de mañana y de tarde en protesta por los derechos conculcados y en reivindicación de los aún pendientes. Las mujeres fueron las protagonistas en su día internacional, condicionado por las limitaciones que impone la pandemia, que restaron espectacularidad pero no razones a sus demandas. Las emociones se volvieron más sentidas al conocerse que otra mujer fue apuñalada por su expareja en Valencia. Fueron muchas las portavoces del movimiento y las dirigentes políticas que advirtieron de las amenazas que rodean al avance igualitario de hombres y mujeres. No puede darse por sentado que la sociedad comparte valores inquebrantables en torno a la igualdad de género. Basta constatar hasta qué punto el machismo está presente entre los jóvenes y cómo las jóvenes encuentran dificultades para hacer realidad su libre albedrío en lo más íntimo de sus vidas. Hoy más que nunca es necesaria una agenda que explicite las prioridades de las mujeres y propicie el máximo consenso social y político antes de proclamar la unidad. Ayer mismo, Pedro Sánchez aseguró públicamente a la ministra de Igualdad, Irene Montero, estar “convencido de que dentro de muy poco” será aprobada definitivamente la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual o del ‘sí es sí’. Lo que demuestra una escasa prudencia, después del correctivo dado por el Consejo General del Poder Judicial al citado proyecto de ley. No deja de ser un anuncio gaseoso y publicitario en medio de la disputa que mantienen los socios de Gobierno por el liderazgo del feminismo de izquierdas. El 8-M debería servir para consensuar una serie de acciones sociales en favor de la igualdad, porque el camino sigue siendo largo, pero huyendo de partidismos y de excesos dialécticos que sólo alientan a planteamientos negacionistas.