Temporal invernal de lluvia y nieve

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Javier María Pejenaute

Actualizado el 04/12/2020 a las 06:00

Temporal de frío, lluvia y nieve en los valles pirenaicos, viento, y fuerte oleaje en las zonas costeras cercanas, cuando aún quedan menos de veinte días para el comienzo del invierno astronómico que tendrá lugar el 21 de diciembre y que finalizará el 20 de marzo. Irrumpe el primer ramalazo de invierno de la mano del aire polar del norte. Golpe de frío, que significa un paso hacia el invierno. Primer aviso invernal que seguido de otros que vendrán posteriormente, nos recuerda que estamos a las puertas de la larga estación fría.

Primera burbuja fría del año descolgada de las zonas polares. Tenemos, ahora, un temporal provocado por la llegada de masas de aire polares procedentes de los manantiales fríos del norte de Europa que al llegar a Navarra originan un cambio brusco de tiempo. Se trata de una profunda vaguada fría que en el seno de una circulación ondulada en altura, se descuelga y da lugar a un cambio repentino de tiempo.

Con este tipo de temporales invernales se repite un parecido tipo de circulación. Una bolsa de aire frío en altura, especie de lengua o burbuja fría se descuelga primeramente hacia las islas Británicas en donde permanece varios días, y posteriormente hasta el mar Mediterráneo. Por el flanco occidental de la potente borrasca circulan masa de aire del norte.

Al llegar a Navarra, el aire frío se introduce en forma de cuña por debajo del aire algo más templado estancado anteriormente y da lugar a ascensos que propician la formación de nubes de amplio desarrollo vertical y chubascos tormentosos.

El aire polar inestable llega en oleadas desde Groenlandia o las inmediaciones del Ártico con paréntesis intermedios de tiempo seco e incluso soleado. En este caso son tres advecciones: una tuvo lugar el miércoles, día 2 de diciembre, que supuso la primera irrupción de aire frío y dio lugar sobre todo a un descenso brusco de las temperaturas. La segunda, más potente, el viernes, con un episodio de lluvia y nieve en las montañas, frío, viento y fuerte oleaje en el mar Cantábrico. Y la tercera en lo comienzos de la semana que viene.

Dan lugar a un tiempo frío y lluvioso a ratos. Las precipitaciones son más copiosas en los valles cantábricos y pirenaicos, bien orientados a las masas nubosas del norte, que se estancan y se elevan para superar las cadenas montañosas de la parte septentrional de Navarra. Su efectividad disminuye del norte al sur de la Comunidad, de tal manera que las lluvias registradas son inferiores en la cuenca de Pamplona y llegan algo más mermadas a la Ribera.

Con este tipo de circulación se dan las dos condiciones necesarias para la presencia de la nieve en las montañas: temperaturas bajas y precipitaciones originadas por la llegada de una masa de aire marítima, húmeda e inestable. El aire polar es muy frío, de escasa humedad y bastante estable por las condiciones anticiclónicas de la región ártica en donde se acumula. Pero, camino de Navarra, se calienta por sus niveles bajos y, como su trayectoria es oceánica, se humedece, se inestabiliza, y origina chubascos, que son en forma de nieve en los lugares elevados.

La cota de nieve desciende hasta las proximidades de los quinientos metros en los momentos más intensos. Comienza pues a formarse el manto de nieve en los Pirineos con la llegada de los frentes fríos y líneas de inestabilidad que acompañan a las oleadas. Suponen un aporte de nieve importante con acumulaciones de varios centímetros de nieve en los valles pirenaicos.

Más difícil es que nieve en la capital. Hay que recordar que para que se registren precipitaciones en forma de nieve la temperatura de la nube y de la zona recorrida por los copos antes de tocar suelo, tiene que ser cercana a los cero grados, pues de lo contrario, éstos se fundirían y se convertirían en lluvia normal.

El aire polar da lugar a un descenso térmico acusado y la presencia ambiente frío, sobre todo por la noche. Debido al elevado gradiente de presión, el viento sopla con intensidad sobre todo en las montañas. En estas jornadas, en los instantes de viento intenso, a la temperatura leída en el termómetro, debemos descontarle varios grados, según su velocidad, para obtener la verdaderamente sentida, dado que el aire frío impacta en todo nuestro cuerpo.

Estos temporales no tienen efectos tan espectaculares como los que se dan bien entrado el invierno. Suelen ser de características más moderadas y se prolongan a veces durante seis o siete días con intervalos más tranquilos.

Tiempo para nada excepcional en Navarra. Es lo que toca ya. No olvidemos que estamos en diciembre, próximos al solsticio de invierno, fechas en que las horas nocturnas aventajan por mucho a las diurnas. Durante el día, las pocas horas de luz solar, nueve horas aproximadamente, apenas bastan para caldear el ambiente, y en las largas noches de quince horas, el aire frío ya de por sí riguroso, se dispara.


Javier M. Pejenaute Goñi, es doctor en Geografía e Historia, especialidad climatología

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