Negocios y finanzas

Artículo de Elena Eransus Soba, Asociada Principal del Departamento de Derecho Mercantil de Garrigues (Pamplona)

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Elena Eransus

Actualizado el 11/11/2020 a las 06:00

El pasado septiembre, la OCDE publicó su informe anual sobre Perspectivas de Negocios y Finanzas del año 2020. La OCDE pone el centro de su análisis en el papel fundamental que van a tener las finanzas basadas en criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (por sus siglas inglesas de Environmental, Social y Governance” “ESG”) en la recuperación de la economía.

Por ello, antes de continuar, bien merece la pena un repaso a estos tres criterios que permiten evaluar la sostenibilidad de una inversión. Así, los criterios medioambientales analizan el impacto de un negocio en cuanto a los desafíos medioambientales (ej., residuos, contaminación, emisiones de gases de efecto invernadero y cambio climático). Los criterios sociales examinan cómo trata la empresa a las personas (ej., gestión del capital humano, diversidad e igualdad de oportunidades, condiciones laborales, seguridad y salud), y los criterios de gobierno corporativo avalúan cómo se gestiona una empresa (ej., remuneración de directivos, prácticas y estrategias fiscales, corrupción, composición y funcionamiento del consejo de administración).

En el centro de los criterios ESG reside la idea básica de que una inversión tendrá más probabilidad de éxito si tiene en cuenta a todos los grupos implicados en ella (empleados, proveedores, clientes, y a la sociedad en general, incluido el medioambiente) que si solo tiene en cuenta a la empresa y sus resultados.

Pues bien, volviendo al informe, la OCDE reflexiona y señala que “la pandemia de covid-19 ha puesto de relieve la necesidad urgente de considerar la capacidad de resiliencia de las finanzas”. Y que la capacidad de recuperación no depende únicamente del sistema financiero, sino también, precisamente, del papel que desempeñan “el capital y los inversores”, en definitiva, los criterios de ESG para hacer que los “sistemas económicos y sociales sean más dinámicos y capaces de soportar choques externos”, señalando el coronavirus como un ejemplo.

Este Informe de la OCDE “es un llamamiento para que los gobiernos y todos los actores del mercado hagan que la inversión ESG sea más justa, más transparente y más eficiente”.

No obstante, la organización mantiene que, si bien la filosofía ESG se está convirtiendo rápidamente en parte de las finanzas tradicionales y la mayoría de los inversores intentan incorporar factores ESG en el desarrollo de sus negocios, estos inversores carecen de las herramientas necesarias para hacerlo de manera eficiente, tales como “datos sistemáticos, lecturas comparables y metodologías transparentes”.

No hay estándares universales para la divulgación de datos relacionados con la inversión sostenible y “las prácticas actuales del mercado presentan una visión fragmentada”. La OCDE insiste en la necesidad de solventar esta laguna de información que requerirá la implicación y el compromiso con la “industria, incluidos los inversores institucionales, los prestamistas, los proveedores de índices y calificaciones y los emisores de normas internacionales”.

El capítulo tercero, relativo a gobierno corporativo y gestión de riesgos, repasa precisamente la necesidad de adaptar los sistemas actuales de gestión de riesgos en las compañías, para integrar en ellos los riesgos asociados a las políticas de ESG y fija como reto la necesidad de establecer un marco de herramientas comúnmente aceptado que permita que la información que se facilite por las empresas sea comparable, consistente y fiable. Ello redundará en la confianza que los inversores y el capital necesitan para garantizar la resiliencia y la continuidad de las empresas.

En definitiva, a pesar de la “prometedora evolución” del desarrollo de los ESG, si no se abordan las dificultades de información que se indican en el Informe, los inversores perderán la confianza en la clasificaciones e índices relativos a la valoración de las inversiones con criterios ESG.

Podríamos decir que la OCDE no se olvida de la covid-19 pero se centra en la importancia de reforzar las inversiones sostenibles con datos comparables y fiables

LA OCDE, con sede en París es un organismo creado en la década de los 60 cuya misión es -según sus propias palabras- diseñar mejores políticas para una vida mejor, promoviendo aquéllas que favorezcan la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todas las personas.


Elena Eransus Soba. Asociada Principal Departamento Derecho Mercantil de Garrigues (Pamplona).

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