Ayuda europea, un estímulo necesario

Actualizado el 13/10/2020 a las 06:00
España espera la llegada del dinero comprometido por Europa. De momento, los fondos no estarán disponibles hasta bien entrado el año 2021, y el primer pago será del 10% del total de la dotación por país. El plan de la Unión Europea brinda a España la posibilidad de contar con 140.000 millones de respuesta comunitaria a los efectos de la pandemia, de los que 72.700 serían en forma de ayudas directas y el resto en subvenciones. No hay que olvidar que la obtención de esos fondos está sujeta a la presentación y evaluación de proyectos específicos que se ajusten a los objetivos fijados por la UE y que lo hagan, además, en un marco de reformas estructurales que permitan su ejecución y procuren su máximo rendimiento.
El plan para superar la emergencia desatada por la covid que el presidente Pedro Sánchez esbozó la pasada semana asume las exigencias de Bruselas al prever una inversión verde del 37% del total de esos recursos e incrementa el compromiso en transición digital del 20% requerido al 33%. Nominalmente, ello generaría una profunda transformación en nuestro modelo productivo, a diferencia de las políticas que se implementaron frente a la crisis financiera de 2008. Pero aumenta la incertidumbre sobre el futuro inmediato del empleo en sectores industriales o de servicios que pueden quedar orillados en los programas de estímulo de los próximos tres años, con la consiguiente presión sobre el gasto social.
Junto a ello hay aspectos que ni España ni la UE pueden descuidar. El primero es que la apuesta europea fue acordada en julio. La situación ha cambiado desde entonces, y sería necesario que la cantidad final y su cobertura tengan en cuenta los efectos de la segunda ola y de la evolución del coronavirus. Y por otra parte, la publicidad dada a la iniciativa puede inducir una diseminación tal de propuestas susceptibles de ser subvencionadas que difumine sus resultados en una pedrea o en una subasta alentada por demandas partidarias y territoriales. Además está aún por denifir la estructura administrativa que será la encargada de validar y verificar los proyectos, algo que urge. Hacer fructificar y destinar adecuadamente los recursos que llegarán desde Bruselas será clave para ayudar a cimentar la recuperación.
