Unas cuentas basadas en la deuda

Actualizado el 08/10/2020 a las 06:00
Un día después de que lo hiciera el Gobierno central, ayer la consejera de Economía y Hacienda, Elma Saiz, anunciaba el techo de gasto para 2021: 4.464,6 millones de euros, 208 millones más que lo presupuestado inicialmente este año 2020, lo que supone un incremento del 4’89%. El Ejecutivo foral necesita hacer mucha pedagogía para explicar cómo es posible que en un año en el que se espera una disminución ordinaria de los ingresos de unos 240 millones de euros, se vaya a gastar casi un 5% más que en este ejercicio. La respuesta está en el endeudamiento al que va a recurrir la Hacienda navarra para hacer frente a los costes derivados de la crisis sanitaria y social, así como a las medidas para la reactivación económica. No obstante, se echa en falta un plan de austeridad y control del gasto superfluo, que lo hay, para poder defender el endeudamiento al que se va a tener que acudir y más tarde devolver. En estos momentos es necesario sostener y potenciar los servicios públicos como la sanidad, la educación o los servicios sociales, pero dentro de unos presupuestos realistas, eficaces y eficientes.
