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OPINIÓN

Cuidar de los autónomos como inversión

Avatar del undefinedMaría Jesús Valdemoros23/04/2020
A penas tres meses atrás todos, en mayor o menor medida, hacíamos planes y nos marcábamos propósitos para el año que estábamos a punto de estrenar. Nada hacía prever que nos íbamos a encontrar inmersos en una pandemia global que nos golpearía tan directa y duramente. Pero en enero y febrero, las noticias que llegaban de China primero y luego de Italia deberían haber alertado al Gobierno, pues daban oportunidad para planificar, prepararse y anticiparse a los acontecimientos.

Ahora ya es tarde para todo eso. Ahora la prioridad política es la sanitaria. Hay que volcar recursos en nuestro sistema de salud para responder a los embates del covid-19. Así mismo, hay que evitar que la pandemia se extienda de forma descontrolada y abrupta, pues si no pagaríamos el mayor de los precios en forma de más víctimas. En este sentido, la declaración del estado de alarma, con las correspondientes medidas de confinamiento, constituye un cortafuegos necesario.

Pero un cortafuegos con costes, los de una disrupción brutal de la actividad, cuyas consecuencias económicas, que ya experimentan muchas personas y empresas, se prolongarán durante algún tiempo. Conviene, por tanto, adoptar también medidas económicas que palíen los efectos más inmediatos del parón productivo y nos preparen para el día después, sabiendo que la vuelta a la normalidad no ocurrirá de la noche a la mañana.

Los gobiernos de España y de Navarra ya plantean medidas para atender la complicada situación en que quedan diversos grupos. Uno de esos grupos es el de los trabajadores autónomos, elemento fundamental del tejido productivo de nuestra economía y, por tanto, también de la futura recuperación. Para que se hagan una idea, en España hay 3,2 millones de autónomos, 47.000 de ellos en Navarra. Cifras importantes que merecen atención.

A diferencia de otros países, como Francia e Italia, aquí no se ha optado por la exoneración directa de la cuota a los autónomos. Simplemente se ha flexibilizado el acceso a la prestación por cese de actividad, que exime del pago de cuotas, al incluir dos supuestos adicionales: suspensión de la actividad por la declaración del estado de alarma o caída en la facturación mensual de al menos un 75% frente a la media del anterior semestre. Esta fórmula tiene claros inconvenientes. Por un lado, todo cese de la actividad eleva la probabilidad de que la misma no pueda retomarse después. Por otro, muchos autónomos, que tendrán que seguir cumpliendo con sus compromisos de pago y asumiendo sus costes fijos, difícilmente podrán ampararse en esta medida en marzo, pues la caída mínima exigida en la facturación tiene que haberse producido en el mes anterior a la solicitud. Esto es, tendrán que esperar a abril para presentarla. Y muchos no habrán llegado a ese mínimo requerido de caída en la facturación, porque la crisis ha impactado solo en la segunda quincena de marzo (por si fuera poco, el ministro Escrivá ha aclarado que habrá que satisfacer siempre la parte de la cuota correspondiente a la primera quincena). Añadamos a la ecuación los costes y retrasos de carácter administrativo o burocrático que sufrirán estas solicitudes, ante la oleada de peticiones de ERTE con los que la Seguridad Social debe lidiar ahora. Parece, a la vista de todo esto, que alguna clase de exoneración de la cuota hubiese resultado una medida más clara, ágil y eficaz.

En cuanto a la otra gran medida dirigida a autónomos -el acceso a crédito con avales públicos de hasta el 80%-, debe hacerse operativa con la mayor premura posible. La salvación para muchos autónomos y para sus negocios está en la rápida disponibilidad de liquidez. Cualquier retraso supondrá la muerte de parte del tejido productivo de nuestra economía y mayores dificultades para la recuperación futura. Hay que simplificar los procedimientos y librarlos de cualesquiera trabas burocráticas innecesarias.

Una última reflexión. La completa reactivación económica, una vez se reanude la actividad de una forma más o menos normal, no será inmediata. Requerirá de unos plazos en los que habrá que seguir articulando fórmulas para apoyar a empresas y autónomos. Deberíamos ir planificando las acciones de futuro con ese escenario en mente.

María Jesús Valdemoros Parlamentaria de Navarra Suma y miembro de UPN
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