Un día contra la desigualdad no basta
La lucha contra la desigualdad de las mujeres que toma las calles cada 8 de marzo exige derribar barreras en múltiples frentes durante todo el año

Actualizado el 08/03/2020 a las 06:00
La creciente toma de conciencia de que la desigualdad, el acoso y la violencia que sufren muchas mujeres por el mero hecho de serlo constituyen una bochornosa afrenta y la exigencia de su erradicación sin excusas se han trasformado en un clamor social en las calles de buena parte del mundo cada 8 de marzo. Hoy volverá a suceder. Hay que visibilizar una reivindicación de una justicia incuestionable que une a personas de diversas generaciones, condición social, origen e ideología. Pero es necesario que ese ‘basta ya’ traspase barreras hasta ahora inexpugnables e impregne por fin el día a día en el entorno laboral, administrativo, social y en la conciliación familiar. Sólo así se logrará progresos mucho más profundos y rápidos que los registrados en los últimos años.
Pese a los avances registrados, el mundo sigue dominado por los hombres. Los huecos que las mujeres han logrado abrirse son todavía minoritarios y han exigido por su parte un despliegue de sacrificios, méritos y esfuerzos para alterar un statu quo tenido como normal. Aunque nunca puede serlo una realidad caracterizada por la vulneración de derechos y ataques a la libertad y la dignidad. Cuando la igualdad en cuestiones básicas se presenta como una ensoñación revolucionaria resulta evidente que algo chirría en el andamiaje social. Esas fallas no van a corregirse, sino en un empeño diario librado en múltiples frentes contra la injusticia y en defensa de la razón.
Las 14 víctimas mortales a manos de sus parejas o ex en lo que va de año representan la cara más salvaje del machismo contra el que se rebela el Día Internacional de la Mujer. Un machismo que se manifiesta en forma de malos tratos, abusos sexuales, humillaciones u obstáculos en el acceso a determinados cargos, pero también en el reparto de tareas en el hogar o en la perpetuación de roles. Reconocer a las mujeres el papel que merecen en la sociedad es una exigencia democrática que concierne a todos, que requiere una educación en la igualdad desde la infancia y por la que hay que combatir hoy y el resto del año.