En Burgui

Tradición a orillas del río Esca

Burgui celebró una nueva edición del Día de la Almadía, una tradición ancestral  en la que, en esta ocasión, dos embarcaciones quedaron atascadas por el bajo nivel del agua

Fotos del Día de la Almadía 2026 en Burgui

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Fotos del Día de la Almadía 2026 en BurguiSERGIO MARTÍN

María Ezpeleta

Publicado el 02/05/2026 a las 21:18

Con motivo de la 33ª edición del Día de la Almadía, las calles de Burgui se llenaron este sábado 2 de mayo de música, fiesta y, sobre todo, tradición.

Con los nervios y la ilusión de volver a sacar las almadías al río Esca, cientos de personas se reunieron alrededor del puente medieval de la localidad para homenajear al antiguo oficio de transporte fluvial de madera. La fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, se ha convertido en una de las tradiciones populares más esperadas de Navarra. 

Así, mientras algunas mujeres voluntarias esperaron en las orillas de la presa representando a las antiguas lavanderas, los almadieros y almadieras descendieron hasta el puente de Burgui, donde los vecinos del municipio les esperaron entre aplausos de ánimo.

Este año, la fiesta contó con varias novedades: una nueva almadía construida por los alumnos y profesores del Centro Integrado Donibane, quienes recrearon también un traje de almadiera. Estos, junto a la Asociación de Nabateros del Sobrarbe, recibieron la Almadía de Oro.

“Se nos ocurrió que podría ser interesante. Una vez que trazamos los primeros pasos iniciales, nos pusimos en contacto con la Asociación Cultural de Almadieros Navarros. Esa idea les sonó bastante bien porque resulta que ellos estaban pensando que tenían que renovar las almadías”, explicó Aingeru Zabaleta Alsua, profesor del centro.

Por eso, en una mezcla de tradición y tecnología, tras dos años trabajando en ella, surgió una nueva almadía.  “Empezamos a trabajarla y a tocar la madera con nuestras manos. Con unas técnicas que nos han enseñado de este viejo oficio y utilizando los nuevos recursos que tenemos hoy al alcance, el alumnado se ha ido nutriendo de todos los procesos de aprendizaje”, añadió Zabaleta.

Quien tampoco pudo faltar fue Félix Buil García, presidente de la Asociación de Nabateros del Sobrarbe, quien lleva 20 años participando en este día tan marcado en el calendario para ellos. Sin embargo, esta vez se quedó sorprendido por la baja cantidad de agua. “Estaremos ahí esperando a ver qué pasa. 
Ya me veo aquí empujando, lo que menos me gusta a mí”, contó Buil entre risas. 

A pesar de mostrarse orgulloso por el gran esfuerzo que supone mantener esta tradición, Buil quiso destacar la falta de respaldo. “Creo que se necesita más apoyo institucional, más apoyo de demás asociaciones, de comercio, de todo, porque fíjate la cantidad de gente que viene”, aseguró.

Con apoyo o no, Arturo Erlanz Abad lo sigue teniendo claro después de casi 40 años. “Yo creo que es el mejor día del año. Para mí y para el pueblo”, expresó ansioso por subirse a la almadía. 

Ahora, siendo el almadiero más veterano, solo espera que el relevo generacional siga manteniéndose. “Esperemos que habiendo relevo se pueda mantener la tradición. Y que nuestros ancestros, que pasaron sus aventuras y con sus familias por el río, se sientan también un poco reconocidos”, comentó.

Porque este no es solo un día de fiesta sino, como expresó Erlanz, uno de tradición que “une a la gente, homenajea a nuestros ancestros, que lo tienen bien merecido y, sobre todo, que da continuidad a estos antiguos oficios ya extinguidos”.

Aitziber Ekai Laspidea, Andrea Fallanás Zazpe e Ireber Aznarez Aizkun cumplieron su tercer año como almadieras. Aunque no se encargaron de manejar la balsa de madera, ya que solo cuatro personas van montadas sobre ella, estuvieron pendientes de lanzarse al agua en caso de que alguna de las almadías se quedase atascada, como ocurrió con la primera. Sin embargo, esa intensidad no la cambiarían por nada. “Vamos un montón de gente, hay muchos nervios porque hay emoción de bajar la presa. Se nos atasca, hay muchos gritos, pero es muy bonito”, contaron.

Hay quienes prefirieron verlo desde fuera, como Nerea Ariz Ganuza y Aizane Ibarrola Ariz. Madre e hija no pierden la ocasión de vestirse cada año de roncalesas. “Es un día que, al ser del pueblo, yo creo que te sientes parte de él. Rememorar y hacerles un homenaje a los abuelos es lo más bonito”, comentó Ibarrola. Todavía no se anima a participar como almadiera pero, cuando lo haga, “ tendrá que trabajar, porque para bajar hay que trabajar”, declaró su madre.

Homenajes y un primer corte del queso de Roncal para celebrar la historia

Tras la llegada de las almadías al puente medieval de Burgui, las calles del municipio continuaron con la celebración.

Con vasos de vino acompañados por un pintxo y buena música, los vecinos del pueblo, y aquellos que se acercaron a festejar junto a ellos esta tradición, se reunieron en la Plaza Padre Tomás de Burgui para recibir a los homenajeados de la Almadía de Oro

Los encargados de recoger el reconocimiento fueron Félix Buil García, en representación de la Asociación de Nabateros del Sobrarbe, y Aingeru Zabaleta Alsua, como imagen del Centro Integrado Donibane.

Entusiasmado por el homenaje, Buil aprovechó para animar al público a asistir el próximo 24 de mayo al descenso de navates desde Laspuña hasta el puente de Aínsa. 

Por su parte, Zabaleta, profesor del instituto Donibane, quiso agradecer, sobre todo, a sus alumnos el esfuerzo a lo largo de estos años. Gracias a su proyecto ZURESKA, el trabajo intergeneracional El Pirineo navega con sus almadías, concluyó con la creación de una nueva almadía. “Sin ellos no hubiese sido posible”, destacó.

En este día tan especial, al que la lluvia dio una tregua durante la mañana, desde la Asociación Cultural de Almadieros Navarros quisieron poner en valor el trabajo en equipo y la implicación por mantener esta tradición. “Lo que habéis visto es fruto de la suma de esfuerzos y la creación de personas que han puesto mucho tiempo e ilusión. La almadía la bajan unos pocos, pero trabaja mucha gente para que esta fiesta sea posible”, expresaron.

Tampoco pudo faltar la presentación oficial de la campaña 2026 del Queso con Denominación de Origen Protegida Roncal y su primer corte, llevado a cabo por los homenajeados.

Para Lorenzo Sarratea Azkarraga, presidente de la Denominación de Origen Protegida Queso de Roncal, esta cita supuso el final de un largo proceso. “Para vosotros puede suponer el pistoletazo de salida para degustar este tesoro.
 Para nosotros es una etapa final. Empezamos hace bastante tiempo atrás. Primero con el cuidado de los rebaños y luego el ordeño de las ovejas. Con ello la elaboración del primer queso”, explicó. 

Porque para él recordar la historia del pasado es importante y lo que tiene claro es la importancia de conservar nuestras raíces. “Para que se mantenga vivo el mundo rural, hay muchas opciones. Y las pocas que tenemos las tenemos que exprimir a tope”, señaló.

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