Navarra en igualdad digital

Actualizado el 16/01/2020 a las 14:46
Algunos son los hitos históricos con los que podríamos comparar el momento en el que vivimos, hitos que todos tenemos en la cabeza, que han dibujado la senda por la que ha discurrido Navarra desde el Siglo XVI y que han conformado nuestra realidad, siempre impregnada de un fuerte espíritu innovador y emprendedor. Sin embargo, y por no diluirnos en exceso en el tiempo, centraremos nuestra atención en 1964 cuando, de la mano de la Diputación Foral de aquella época, nació el Plan de Promoción Industrial de Navarra. Fruto de este plan surgió, dos años después, la implantación de AUTHI (Automóviles de Turismo Hispano Ingleses), hoy convertida en Volkswagen Navarra, motor de nuestras exportaciones y catalizador de decenas empresas auxiliares.
Hace algo más de medio siglo, la realidad española susurraba a gritos la oportunidad que supondría aprovechar la ola de industrialización que llegaba a nuestro país, tarde y lenta, pero llegaba. Solo unos pocos supieron verlo y, con la ventaja de haber experimentado ya la instalación de otras grandes fábricas como Imenasa o Perfrisa, entendieron que había que cambiar la economía de un territorio, el navarro, para asegurar su futuro y tornarlo a próspero. Un futuro que se ha convertido en un presente que sustenta nuestra calidad de vida y crecimiento actuales, con niveles comparables con los de las regiones europeas más avanzadas.
A día de hoy, y con la tranquilidad que aporta la robusta estructura económica de la Comunidad Foral, es hora de, al igual que hicieron nuestros líderes hace más de once lustros, entender el momento en el que nos encontramos y escuchar el susurro, una vez más a gritos, de la transformación digital. Una nueva ola de modernización industrial que, desde el mundo, nos ofrece una oportunidad para proseguir nuestro camino en la senda de la prosperidad al menos por otros cincuenta años más. Navarra está preparada, por la experiencia de nuestra gente, por las ventajas de nuestra tejido investigador, tecnológico e industrial, para liderar esta etapa del desarrollo y hacerlo de una forma social, progresista y equitativa.
Si bien las decisiones pasadas convirtieron a Navarra en punta de lanza de la industrialización en España, las resoluciones de hoy deben servir para posicionar nuestro tejido productivo, cultural y social como baluarte de la digitalización. Estamos a tiempo, y estamos ante una solución frente al reto de la centralización, que se traduce en una empleabilidad cada vez más centrada en las grandes ciudades, y frente al gran problema de la despoblación. La transformación digital, lejos de suponer una fuente de nuevas brechas, es posiblemente la mejor respuesta al tan perseguido crecimiento sostenible, siempre y cuando se establezcan las mejores condiciones que aseguren y permitan la igualdad digital, y ahí es donde debemos incidir.
La igualdad digital como base del crecimiento sostenible es la forma de garantizarnos la extracción del máximo potencial de nuestros recursos. Si somos capaces de poner a disposición de todos los navarros y navarras las mismas herramientas educativas, industriales, sanitarias o lúdicas, estaremos en condiciones de detectar y explotar el mejor de los talentos. Así mismo, y con independencia del punto geográfico navarro en el que nos encontremos, podremos desarrollar las máximas iniciativas innovadoras y posicionar las oportunidades laborales al mismo nivel que madrileños, neoyorkinos, singapurenses o sydneysiders.
El camino iniciado por el Gobierno de Navarra, en línea con la transformación digital que demanda el mundo, solo tendrá éxito si el objetivo es la igualdad digital. Para ello hay que acceder a todas las puertas habitadas de Navarra con conexión de alta velocidad, llevar esa conectividad a todos nuestros habitantes con independencia de su situación económica, edad o, por supuesto, género, alcanzar hasta el último centro de atención sanitario con las más avanzadas aplicaciones digitales, dotar a todos los centros educativos con las mejores propuestas educativas digitales, atraer nuevos negocios digitales y transformar los existentes, y convertir a la administración en el ejemplo digitalizador a seguir por personas, emprendedores, empresas e instituciones, sirviendo de canalizador de ideas, innovación, riqueza, bienestar y empleabilidad. Es una tarea del Gobierno hacer esto posible, es una tarea de todos que la igualdad digital se convierta en una realidad.
Juan Cruz Cigudosa Consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital
Guzmán Garmendia Director General de Transformación Digital
