Los impuestos. El Job actual y el Job bíblico

Publicado el 13/05/2019 a las 12:24
Job, tendido en la cama, con “una úlcera maligna desde la planta del pie hasta la coronilla”, escucha a sus amigos. Ahí está el Job actual, abrumado por los impuestos. Se lamenta de cuánto tiene que pagar, de cómo se malgasta su dinero en acciones inútiles, de cómo el Estado, el Gobierno foral, su ayuntamiento, podría ser más eficaz, más eficiente, menos derrochador. Está convencido de que él daría mejor uso al dinero que tanto esfuerzo le ha costado ganar. Esta seguro de que, si ese dinero estuviera en circulación, crearía más riqueza. Esta es una interpretación del capitel. En la otra, el Job actual, que se había alegrado de las bajadas de impuestos, tiembla cuando el Estado ya no puede hacer frente a los servicios que le exige, y tiene una educación o una sanidad de peor calidad. Y en su cabeza resuena una respuesta del Job bíblico (Jb, 2:10): “Si aceptamos de Dios los bienes, ¿cómo no vamos a aceptar los males?”