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El futuro del empleo en Navarra

07/05/2019 a las 06:00
  • Miguel Cornejo
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Hace poco tuve ocasión de escuchar una conferencia de María Jesús Valdemoros, quien tendrá un papel en el próximo gobierno (si los navarros quieren). Repasó las tendencias actuales en la economía mundial y la decreciente ventaja de Navarra. Comparto su análisis, y me gustaría ir más allá.

En España tenemos un sistema laboral que protege los derechos de los empleados a largo plazo a costa de la oportunidad de trabajar de la mayoría. El resultado es un nivel de paro anormalmente alto. Y no se va a corregir hasta que se implemente una reforma laboral que incluya el contrato único.

Si sumamos al paro registrado el empleo parcial involuntario (los que querrían trabajar más horas y no pueden) y los desempleados desanimados (los que ya han dejado de buscar), se dispara aún más. Esto significa que tenemos una enorme holgura, o montones de gente buscando trabajo.

Las empresas no tienen necesidad de subir los sueldos para cubrir sus necesidades cuando no faltan candidatos. Por eso, desde la crisis, la subida de la productividad apenas se nota en los salarios. Y aunque hemos recuperado el nivel de afiliación de antes de la crisis, los nuevos empleos son breves y peor pagados.

La solución no es subir el salario mínimo interprofesional sino reducir el paro. Y ahí, dos tendencias nos afectan especialmente.

Una es la competencia de países como China, donde sueldos más bajos (y menores obligaciones ambientales o sociales) permiten fabricar más barato que en Navarra, algo que abarata la vida pero es mortal para nuestros productores. Es un problema con el que hay que convivir y sabemos cómo: con una mayor y mejor adaptación a las necesidades del mercado. Innovación e inversión. Ninguna sale gratis. Mientras tanto, los fabricantes y los trabajadores que no son capaces de sofisticarse se quedan por el camino.

La segunda es el cambio tecnológico. Cada vez más, los trabajos cualificados pero rutinarios se automatizan. Y no sólo hablamos de fábricas. Hoy día queda poca gente en los bancos que decida sobre la concesión de préstamos porque todo depende de algoritmos de scoring. La publicidad se contrata y sirve mediante algoritmos. Lo que vemos en las redes sociales se elige (y hasta se censura) automáticamente. Algo que no va a dejar de crecer a medida que la inteligencia artificial siga encontrando modos de automatizar decisiones. El resultado es que todas esas cosas cada vez están al alcance de más gente… pero hace falta menos gente para hacerlas. Eso desplaza a muchos hacia puestos más comerciales, menos rutinarios, más especializados o mucho menos especializados y peor pagados. La clase media se rompe por el medio. Quien no puede reciclarse tiene mucho que perder, especialmente mientras no exista un complemento salarial.

El nivel de empleo depende tanto de la oferta como de la cualificación de la población. De fomentar la oferta (que también es esencial) hablaremos otro día. Pero el trabajo que se ofrece (la parte que se paga como nos gusta) es cada vez más sofisticado. Requiere competencias digitales, requiere flexibilidad, requiere familiaridad con herramientas y conceptos nuevos, requiere foco en la innovación y familiaridad con el emprendimiento, requiere con frecuencia capacidad de trato con el cliente, y requiere actualización permanente. Donde hay trabajadores de ese tipo, las empresas se establecen.

En Navarra el paro es más bajo que en el resto del país, pero la diferencia se reduce: en 2018 no se creó empleo privado.

Para que los navarros actuales y futuros tengan una oportunidad de seguir en la parte agradable de la curva salarial es fundamental que prioricemos la educación. Que fomentemos la flexibilidad e incorporemos el uso de nuevas tecnologías. Que invirtamos en facultades, cátedras y centros de excelencia en las áreas críticas. Que apostemos por acceder al conocimiento más actual, esté donde esté en el mundo. Que hagamos real la Formación Profesional dual. Que construyamos un Servicio Navarro de Empleo capaz de facilitar la formación continua necesaria para evitar caer a la parte de abajo.

El kuatripartito está en otras cosas. La consejería de Educación es un ejemplo de mala gestión. Sus prioridad no son extender el inglés o modernizar el currículum y los medios del sistema educativo navarro, sino Skolae, nombrar directivos afines, o convencer a familias no vascoparlantes para educar a sus hijos en euskera, cuando los resultados de PISA en País Vasco y Cataluña demuestran que esto perjudica los resultados. Ponemos la construcción de un espejismo por delante de las cosas de comer. Cambiemos de prioridades. Aseguremos el futuro de los navarros mejorando nuestras administraciones, la salud (y el número) de nuestras empresas, y nuestras propias capacidades para afrontar el empleo que viene (y para ayudar a los que no puedan). Y dejemos la construcción de identidades fuera de la política.

Miguel Cornejo, economista y miembro de la junta directiva de Ciudadanos Pamplona

 

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