El Valle oscuro

Actualizado el 25/08/2018 a las 06:00
Tanto Iglesias como Sánchez están intentando desbloquear los Presupuestos y cada vez hablan más por teléfono, lo que les evita dar la cara. El decreto-ley de exhumación puede esperar porque los que perdieron la vida también perdieron la paciencia y nunca se ponen nerviosos mientras los demás nos preguntamos qué va a ser de nosotros porque al general le trae ya sin cuidado. La "vasta, vaga y necesaria muerte", que dijo Borges, lo encubre todo menos la negociación de los Presupuestos. Entre las preocupaciones de los que aún vivimos, a algunos que estamos viviendo más de la cuenta, lo que más nos inquieta es que lo desentierren y descubran que el muerto sigue vivo.
La renuncia de Podemos a exigir que se incumpla el déficit marcado por Bruselas nos puede gustar más o menos, pero no es caprichosa. Como no es caprichoso que los que llegan en pateras, a pocos kilómetros o leguas marinas de donde vivo yo, no son amantes del turismo y no solo huyen del hambre sino del miedo a tenerla mientras hablamos del decreto-ley de exhumación. ¿Por qué los muertos no son evaporables? La exhumación del llamado generalísimo preocupa más que el paro, que las pensiones y que Cataluña, pero parece que no figura en primer lugar entre las de Pedro Sánchez. Los nacionalistas, más engreídos que nunca, la tienen en primer término, quizá para no ver a los que vienen detrás. Hay que rescatar a los inmigrantes, que parece que todos han nacido en el mar, que es "ancho y grande", pero no tanto como para que no lo veamos como a un gigantesco sarcófago azul y de siete colores más, que eso depende de las olas. Como nosotros.