Temporales lluviosos de primavera

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Javier María Pejenaute

Actualizado el 12/04/2018 a las 06:00

Lo más llamativo, sin duda, son las intensas y continuadas precipitaciones que se están registrado en toda Navarra y que han llenado nuestros ríos. Primavera lluviosa donde las haya, prolongación de un invierno también muy lluvioso.


No debemos olvidar que estamos en abril, el mes de la lluvia. Lluvia originada por el paso frecuente de temporales atlánticos. Estos días se está cumpliendo este refrán que pregona: “En abril aguas mil y todas caben en un barril, pero si el barril se quiebra, ni en el mar ni en la tierra”. Con ello nuestros mayores afirmaban que normalmente estas borrascas no son muy intensas, sino borrasquillas de poca duración, aunque en número alto, por eso todas caben en un barril; pero, en algunas ocasiones, como está sucediendo ahora, las lluvias son muy intensas por la llegada de borrascas frías potentes en altura, que dan lugar a intensos chubascos; entonces, el barril se rompe y llueve a mares. Y así va a seguir estos días.


La intensa precipitación caída es originada por la circulación ondulada en altura, propia de primavera, que propicia la llegada de potente y estiradas vaguadas fría de largo radio de acción que dejan borrascas aisladas sobre nuestra vertical. La presencia de aire frío en las capas altas da lugar a fuertes movimientos verticales. Se trata de masas nubosas húmedas, porque vienen del mar y que, al llegar a Navarra, se inestabilizan y ascienden con rapidez, debido a presencia de aire frío en altura.


En algunas ocasiones, como las masas de aire giran en la borrasca en el sentido contrario de las agujas del reloj, llega a Navarra aire que se ha humedecido e inestabilizado en su recorrido marítimo, por el Cantábrico, Atlántico y Mediterráneo, mares de características térmicas contrastadas que aportan, si cabe, mayor inestabilidad. Con esta situación, Navarra se encuentra en el frente de ataque, es decir, en la línea de entrada de las masas de aire inestables y en una zona propicia de fuertes ascensos. Además, la depresión de fuerte gradiente se aprisiona entre dos dorsales y permanecen horas y horas seguidas de lluvia.


El relieve hace el resto. Las áreas navarras más afectadas están situadas a barlovento de las montañas del centro norte de Navarra que actúan como auténticas pantallas condensadoras de humedad. Estas cadenas montañosas, al estar bien orientadas, actúan como murallones opuestos a las líneas de intestabilidad, y dan lugar a obligadas ascensiones, que producen el llamado efecto de disparo orográfico, que se traduce en intensos aguaceros.


Como la inestabilidad es elevada, caen fuertes cantidades de lluvia en unos minutos, a veces difíciles de ser absorbidas por el suelo y el agua fluye por ríos y regatas con una fuerza y rapidez excepcionales. Las características topográficas de algunos valles favorecen la crecida inmediata de los ríos. Se trata de valles profundos, rodeados de fuertes pendientes y con pocas llanuras.


Dan un tiempo que se caracteriza por las intensas precipitaciones acompañadas de viento, y granizo en algunas ocasiones. Precipitaciones intensas en toda la Comunidad, pero sobre todo en los valles cantábricos y pirenaicos. También provocan fuertes lluvias en las comarcas secas de la Ribera y Navarra Media. En algunas ocasiones se queda de temporal y las jornadas se tornan oscuras y los días se asemejan más a un retroceso invernal que a un avance al verano. También se produce una caída brusca de las temperaturas, de tal manera que se pasa en un santiamén de valores propios del verano a jornadas fresquitas primaverales. En algunos lugares se puede registrar una cantidad de lluvia superior a treinta milímetros en poco tiempo.


Entre un temporal de lluvias y el siguiente se suelen abrir paréntesis de buen tiempo veranillos. Pero en los años en que la atmósfera está muy inestable no hay espacio para esta recuperación y las borrascas se suceden seguidas formando auténtico trenes de precipitaciones con familias de borrascas enganchadas y seguidas al igual que los vagones del tren. Decimos que el tiempo está loco y no es para menos, puesto que los cambios bruscos aparecen continuamente.


Pero no siempre la primavera es tan lluviosa. Se dan tres tipos de situaciones que dan lugar a tres primaveras distintas. Si las crestas anticiclónicas se afianzan y permanecen estáticas largo tiempo, estamos ante una primavera bastante seca y soleada, una especie de veranillo continuo, con temperaturas suaves y escasas lluvias. No es el caso. Si la circulación del oeste es más lenta, se suceden períodos más o menos largos en los que alternan las altas y las bajas presiones. Si, finalmente, las familias de borrascas atraviesan Navarra con gran rapidez, una detrás de otra, como en este año, estamos ante una primavera lluviosa.

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